Mar12112018

ActualizadoMar, 11 Dic 2018 12pm

Lectura de Domingo: "Apunte para las Elecciones" -3ª parte- por Carlos Baeza

Finalizando con el análisis de situaciones que la práctica electoral ha venido demostrando a través de los últimos comicios, veremos cuál es la solución legal a las mismas sin perjuicio que en muchas de ellas no se hayan cumplido las normas del Código Electoral Nacional.

 

1° No constitución de mesas: El art. 81 CEN determina que “Si hasta las ocho y treinta horas no se hubieren presentado los designados, la autoridad policial y/o el empleado postal hará conocer tal circunstancia a su superior y éste a su vez por la vía más rápida a la Junta Electoral para que ésta tome las medidas conducentes a la habilitación del comicio”.

Tal como se advierte la única autoridad habilitada para poder designar a quién o quiénes cubrirán la ausencia de autoridades es la electoral, no obstante lo cual se había hecho práctica que en esas circunstancias, el personal de custodia del lugar designara a cualquier elector -“el primero de la fila”- para hacerse cargo de la función, contraviniendo la normativa vigente.

Mediante diversas acordadas -especialmente las n° 57/2009, 86/2011, 34/2012, 68/2014 y 134/2014, entre otras- la Cámara Nacional Electoral dispuso la designación de un delegado en cada lugar de votación a quien se le encomendó diversas funciones, entre ellas,“a cubrir las vacancias, seleccionando a los primeros electores que se presenten en el establecimiento”, como igualmente a habilitar un Cuarto Oscuro Accesible (COA) para que puedan emitir su voto los electores con dificultades motrices.

En la actualidad las funciones de delegados son cumplidas por los directores de los establecimientos educacionales donde funcionan mesas electorales.

2°- Boletas: El art. 66 CEN al enumerar el material que debe entregarse a cada autoridad de mesa, menciona en el inc. 5° a las “boletas, en el caso de que los partidos políticos las hubieren suministrado para distribuirlas”, lo cual pone esa obligación en cabeza de las agrupaciones que participen en la elección.

Pero la misma norma dispone que la Junta Nacional Electoral “deberá además remitir para su custodia a la autoridad policial del local de votación boletas de sufragio correspondientes a todos los partidos políticos, alianzas o confederaciones que se presenten a la elección”.

Esas boletas conforman el denominado “bolsón de contingencia” cuya guarda corresponde al delegado electoral en cada establecimiento quien las suministrará a las autoridades de mesa en caso de serles requeridas, conforme lo dispuesto por la Cámara Nacional Electoral en las acordadas antes señaladas.

Finalmente, también cabe a los fiscales partidarios entregar las boletas de sus agrupaciones políticas a las autoridades de mesa quienes las confrontarán con las enviadas por la justicia electoral (art. 82 inc. 5° CEN).

3°- Emisión del sufragio: Cada elector debe presentarse el día de la elección y en el horario de 8 a 18 horas en el local donde funcione la mesa en la cual se encuentra empadronado y munido de su documento habilitante (art. 86 CEN).

En caso de diferencias entre las constancias de dicho documento y las del padrón, como por ej: errores de impresión en algunos datos; o si el nombre no coincidiere exactamente pero sí lo fueren los restantes datos; o cuando faltare la fotografía y respondiere satisfactoriamente a un interrogatorio acerca de sus circunstancias personales, el presidente de mesa dejará anotadas tales deficiencias en la columna “observaciones” del padrón, pero no podrá impedir el voto del elector cuyo derecho es inviolable (arts. 86 inc. 1°, 2° y 4°; 88; 89 y 90 CEN).

Admitida la identidad del elector así como su documento de identidad, el presidente le entregará un sobre abierto y vacío y firmado, el que igualmente podrá ser firmado por los fiscales quienes si así lo hicieren, deberán firmar varios a fin de evitar una posible identificación del votante (art. 93 CEN).

Con el sobre en su poder el elector ingresará al cuarto oscuro donde colocará las boletas de su elección en el sobre el que cerrará y una vez fuera del mismo colocará en la urna existente en la mesa; hecho lo cual el presidente consignará en el padrón que el elector emitió el sufragio y le entregará un troquel firmado en el que constarán sus datos y los de la mesa y del comicio del que se trate (arts. 94 y 95 CEN)

4°-Clases de votos: El art. 101 del CEN distingue 5 tipos de votos a saber:

a) voto válido: es el emitido en boletas oficializadas, aunque contengan tachaduras, mientras sea legible el nombre del partido y el tipo de candidatura; y también cuando haya más de una boleta de un mismo partido para el mismo cargo, en cuyo caso, se deja sólo una, destruyéndose las restantes.

b) voto en blanco: es el sobre totalmente vacío o conteniendo un papel en blanco.

c) voto nulo: se da cuando la boleta contiene inscripciones de cualquier tipo; o cuando por tachaduras o destrucción no es legible el partido y tipo de candidatura; o cuando hay más de una boleta de distintos partidos para el mismo cargo; o cuando el sobre contiene cualquier objeto.

d) voto impugnado: cuando las autoridades de mesa o los fiscales pudieran tener dudas en cuanto a la identidad del elector y dado que no es posible impedirle el sufragio, se lo habilita a tal fin haciendo constar en el formulario respectivo los datos personales y la impresión dígito pulgar del mismo, el cual colocará dentro de un sobre abierto provisto al efecto, el cual entregará al elector junto al sobre para que en el cuarto oscuro emita su voto y al salir, este sobre se introducirá en el sobre especial junto al formulario y no se colocará en la urna sino que se dejará aparte y luego se remitirá a la justicia electoral (arts. 91 y 92 CEN) Esta, cotejará en los registros si la impresión digital concuerda y en tal caso, el sobre conteniendo el voto, se colocará en una urna con otros en iguales condiciones, computándose luego como válido, en blanco o nulo; caso contrario, el sobre se romperá y se ordenará el procesamiento del falso votante, sin que en ninguno de los dos casos se haya violado el secreto del sufragio.

Y

e) voto recurrido: cuando algún fiscal entiende que el elector ha hecho pública su preferencia partidaria violando el secreto del sufragio, tampoco se puede impedir que vote, sino que se labrará un acta haciendo constar la presunta infracción, la que será remitida junto al sobre cerrado conteniendo el voto a la justicia electoral, la que resolverá al respecto, rechazándolo o acogiéndolo como válido en cuyo caso se procederá igual que en el caso de los votos impugnados.

Por tanto, debe tenerse en cuenta que los únicos votos que se computan para distribuir todos los cargos son los válidos ya que los nulos y los en blanco no se contabilizan a ningún fin; no se consideran para el reparto de cargos; no se distribuyen entre nadie y tampoco arriman los aportes dinerarios del Fondo Partidario Permanente a ningún partido.

El mismo CEN, al tratar los mecanismos para la elección de senadores y diputados nacionales así como de Parlamentarios del Mercosur de manera alguna contabiliza los votos en blanco sino que se limita a adjudicar las bancas en juego en cada caso a los votos obtenidos por cada partido, alianza o candidato, esto es, los votos válidos alcanzados por cualquiera de ellos (arts. 157; 161; 164 ter y 164 quáter) lo cual excluye la posibilidad de contabilizar los votos en blanco que por ser tales no se adjudican a nadie. Igual sucede con la ley provincial 5109 que expresamente excluye del cómputo a los votos en blanco (art. 109)

Ahora bien: en las últimas elecciones, tanto desde la justicia electoral como en los medios ha comenzado a utilizarse una clase de votos que no existe en el CEN denominados “votos afirmativos”. Esta confusa expresión fue incorporada con respecto a la elección presidencial y conforme al mecanismo regulado por los arts. 94 a 98 de la Constitución Nacional según la reforma de 1994, debiendo señalarse la deficiente técnica legislativa utilizada por los convencionales al incluir expresiones inexistentes en el régimen electoral. Así el art. 97 consagra ganadora en una elección presidencial a la fórmula que en la primera vuelta obtenga “más del cuarenta y cinco por ciento de los votos afirmativos válidamente emitidos”, expresión que igualmente se emplea en el art. 98 para el caso de la segunda vuelta, y que reproduce el CEN en los arts. 149 y 151.

La expresión “voto afirmativo” no significa nada desde el punto de vista electoral y tal clase de votos no se encuentra prevista en el ya citado art. 101 del Código Electoral que sólo contempla 5 tipos y entre los cuales, precisamente, no se halla el llamado “voto afirmativo”. Y es en base a esta errónea disposición que –incluso- se ha tratado de sostener que siendo el voto en blanco un voto “afirmativo” debe computarse junto a los válidos para distribuir los cargos.

La expresión “afirmativo” es la opuesta a “negativo” y por ende sería interesante precisar cuáles de las únicas 5 clases de votos que están legisladas serían “negativas”. ¿Lo serán los votos nulos? ¿O serán los impugnados y recurridos cuando la autoridad competente no los habilite? Por otra parte y dentro de la señalada deficiente técnica utilizada por los convencionales se habla de “votos afirmativos válidamente emitidos” lo cual llevaría a concluir que debe existir otra clase de “votos afirmativos no válidamente emitidos” y en tal caso ¿cuáles serían ellos? Además y dejando de lado el término “afirmativo” es lógico que al agregar a continuación la expresión “válidamente emitidos” se está refiriendo a los votos válidos.

Es claro que quien vota en blanco realiza una manifestación de voluntad electoral pero la misma es neutra ya que la misma no representa un acto que sume o reste un voto a favor o en contra de algún candidato. Y precisamente Bidart Campos descartaba esta interpretación sosteniendo que “voto ‘afirmativo’ es el que afirma algo, pero queda en duda si votar en blanco también es ‘afirmar’ una abstención o un rechazo respecto de todas las fórmulas y de cualquiera, como expresión de desagrado o de repudio”; por lo cual concluye en que “la expresión ‘votos afirmativos válidamente emitidos’ significa aludir a votos que realmente son favorables positivamente para una fórmula. De este modo, no se han de computar los votos en blanco, y se han de deducir del total de los válidamente emitidos” (Manual de la Constitución reformada, t.III, p.230).

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