Mié04252018

ActualizadoMié, 25 Abr 2018 9am

Lectura de Domingo: "Apuntes para las elecciones" -4ª y última parte- por Carlos Baeza

No obstante los progresos habidos en materia electoral -no todos los esperados- persisten vigentes algunas cuestiones que podían tener justificación en épocas de fraude y tendientes a manipular la voluntad de los electores.

 

Así ocurre, por ej.: con la prohibición del expendio de bebidas alcohólicas que se remonta a costumbres hoy perimidas como las que llevaban a cabo otrora algunos partidos políticos consistentes en organizar asados con abundante bebidas alcohólicas para luego llevar a votar a los beodos asistentes en vehículos aportados a tales fines y suministrándoles las boletas que debían poner en las urnas.

Lo mismo cabe decir respecto a los espectáculos o reuniones públicas así como igualmente que las elecciones siempre se lleven a cabo en días domingo, siendo que en las democracias actuales tales actos tienen lugar en días hábiles donde la rutina laboral o social no se ve interrumpida de manera alguna.

Pasemos pues revista a nuestro sistema, si bien aclarando algunos aspectos.

El art.71 del Código Electoral llevaba por título “Prohibiciones durante el día del comicio”, el que fuera derogado por la ley 25.610, y reemplazado -sin referencia alguna al “día del comicio”- por la simple expresión “Prohibiciones”, por lo cual los diversos incisos de la cláusula enumeran situaciones diferentes. De tal forma las prohibiciones abarcan los siguientes casos:

1° las reuniones de electores o el depósito de armas, están prohibidos “durante las horas de la elección”, esto es entre las 8 y las 18 hs. (inc. a) a quienes en centros urbanos habiten inmuebles situados dentro de un radio de 80 mts. alrededor de una mesa receptora. Esta prohibición resulta absurda ya que quien viva a 100 o más metros podrá realizar sin inconvenientes estas actividades.

2° los espectáculos y reuniones públicas que no se refieran al acto electoral, “durante su desarrollo y hasta pasadas tres horas de ser clausurado”, es decir, entre las 8 y las 21 hs. (inc.b);

3° tener abiertas las casas de expendio de bebidas alcohólicas “hasta transcurridas tres horas del cierre del comicio” (inc. c) Vigente el título derogado (“Prohibiciones durante el día del comicio”) no había duda que la veda abarcaba desde la cero hora hasta las 21 hs. del mismo domingo; pero en la actualidad y ante el nuevo texto, no cabe sino entenderla entre las 8 y las 21 hs. del domingo (inc.c); no obstante el art.136 aclara el precepto al imponer penalidades al que expenda bebidas alcohólicas “desde doce horas antes y hasta tres horas después de finalizado el acto eleccionario”, esto es, entre las 20hs.del sábado y las 21 hs. del domingo.

En consecuencia, y en lo tocante a todo tipo de espectáculos o reuniones públicas -ya que los realizados en propiedades privadas no sufren limitación alguna- tanto sean al aire libre o en recintos cerrados, los mismos pueden llevarse a cabo a partir del sábado por la noche, debiendo cesar recién a las 8 hs. del domingo, como igualmente reanudarse a partir de las 21 hs. del mismo día, pero sin poder expenderse bebidas alcohólicas desde las 20 hs. del sábado hasta las 21 hs. del domingo y sin que exista norma alguna que habilite a las autoridades policiales a impedir esos actos en una franja horaria distinta a la señalada.

4° ofrecer o entregar a los electores boletas partidarias en un radio de 80 mts. de una mesa receptora de votos (inc. d), y sin que se haga mención al lapso de la prohibición, por lo cual cabe entenderlo como el que transcurre entre las 8 y las 18 hs. del domingo, dado el objeto de la prohibición; la que igualmente resulta absurda ya que permite su entrega sin inconvenientes a partir de los 81 mts.

5° la portación de armas, el uso de banderas, divisas u otros distintivos entre las 13 hs. del día anterior y las 21 hs. del día de la elección (inc. e). Dejando de lado lo relativo a la portación de armas cuya prohibición legal abarca cualquier día del año -salvo a quienes estén legalmente autorizados- cabe entender que la alusión a banderas y otras divisas solo puede referirse a las que se identifiquen con un partido político, pero nada impide a cualquier ciudadano llevar en el ojal de su saco una escarapela o bandera con los colores patrios; de una universidad o de un club deportivo.

6° realizar actos públicos de proselitismo y publicar y difundir encuestas y sondeos preelectorales desde 48 hs. antes de la iniciación del comicio y hasta el cierre del mismo, esto es, desde las 8 hs. del viernes y hasta las 18 hs. del domingo (inc. f)

7° la apertura de locales partidarios en un radio de 80 mts. de una mesa receptora de votos (inc. g) Dado que la norma no indica el lapso de la prohibición cabe entender -atenta la modificación del encabezamiento del art. 71 al derogar la expresión de las prohibiciones “durante el día del comicio”- que la veda alcanza exclusivamente al lapso comprendido entre las 8 y las 18 hs. del domingo; siendo que nada impide abrir un local partidario en ese periodo pero fuera del radio señalado, lo cual representa un absurdo más.

8° publicar o difundir encuestas y proyecciones sobre el resultado de la elección durante la realización del comicio y hasta 3 horas después de finalizado, es decir, entre las 8 y las 21 hs. del domingo. Si alguna norma no se cumple en la Argentina de la anomia es ésta a través de las “bocas de urnas” y otras exquisiteces lingüísticas creadas por los medios.

Como se advierte, muchas de las actuales disposiciones resultan absurdas y carentes de sentido. En cambio, no se han realizado modificaciones a los sistemas electorales que hoy resultan indispensables para brindar mayor transparencia al acto comicial.

Así ocurre a nivel nacional con el sistema D’Hondt para la elección de diputados nacionales que podría ser reemplazado por alguna variante como el régimen alemán que brinda mayor representatividad.

Otro tanto sucede con el fracasado sistema de cuociente aplicable en nuestra provincia para la elección de legisladores provinciales y municipales y que tiende a favorecer a los partidos mayoritarios, que -al menos a nivel local- podría ser sustituido con éxito por el sistema anglosajón de circunscripciones uninominales.

Ni que decir respecto al sistema de lemas vigente en algunas provincias que lisa y llanamente adjudica cargos a los candidatos menos votados y cuya derogación urge encarar.

Todo ello, sumado a mecanismos de boleta única o voto electrónico -cuyas iniciativas a nivel legislativo fueran cajoneadas por la oposición- así como mejoras en el régimen de partidos políticos, suprimiendo el monopolio de las candidaturas y eliminando prácticas como las “testimoniales” o las listas colectoras, sin perjuicio de modificar el sistema de financiación de campañas, harán que el sistema electoral y político esté acorde con nuestra forma republicana.

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