Mié04252018

ActualizadoMié, 25 Abr 2018 9am

Lectura de Domingo: "Un adolescente no está formado para discutir planes de estudio con los especialistas"

Hay una asimetría natural entre el profesor y el alumno desde el punto de vista del conocimiento. El sistema de pasantías a nivel secundario que propone la reforma porteña en proceso es un riesgo si no se reglamenta bien. Cuestionamiento a las tomas de escuelas por ser un delito y tener intenciones electorales.

 

La autoridad no es autoritarismo. Autoritarismo es pisarle la cabeza a una persona y no dejarla crecer. Autoridad viene de un verbo latino que significa hacer, crecer y promover. El que tiene autoridad es el maestro que le presenta problemas al alumno para que pueda superarlos. Esto es lo que se llama resiliencia. Si hay algo que lo mueve al pibe es el poder del modelo que se le propone. Justamente el relativismo, el facilismo y el cuestionamiento de la autoridad vienen influyendo en el deterioro de la educación".

Quien habla con 3Días es Pedro Luis Barcia, doctor en Letras, profesor e investigador universitario. El hombre, que fue presidente de la Academia Nacional de Educación y de la Academia Argentina de Letras, tiene autoridad para opinar sobre la crisis educativa y la rebelión de un grupo de estudiantes que tomaron 29 escuelas para protestar contra la reforma del secundario porteño. Y vale la pena escucharlo en tiempos en que todo es materia de opinión y cualquiera habla de lo que no sabe. "Un adolescente no está formado para discutir contenidos de planes de estudio con los especialistas", define.

¿Cómo evalúa la propuesta de reforma educativa porteña, que provocó las tomas?

-La intención me parece buena, aunque aún es un ensayo que está siendo discutido en el mismo seno del Gobierno. A mi me parece una torpeza adelantar o filtrar lo que todavía no está cocinado definitivamente. Eso produjo una estampida. Porque algunas cosas son muy aceptables, otras no, y otras son discutibles. En general, nuestro secundario necesita una modificación y en eso están de acuerdo los ministros de Educación de todas las provincias, según se aprobó en el Consejo Federal.

Lo que se cuestiona es el sistema de pasantías en el último año del secundario. ¿Es exitosa esta práctica en el mundo?

- Las pasantías son sistemas acordados en casi todos los países evolucionados. Es una práctica exitosa pero hay que tener en cuenta siempre qué se negocia. Creo que ni el Gobierno lo tiene claro. Tiraron una idea que, elaborada, puede ser interesante pero que por ahora es un proyecto amorfo. El sistema de pasantías a nivel universitario y terciario está muy bien probado. Pero a nivel secundario es un riesgo si no se reglamenta muy bien, para no someter al pasante a las reglas de las empresas, que pueden ser fago citadoras. Ahora, decir que se trata de mano de obra gratuita es una prédica gremial ridícula porque las primeras que van a perder son las empresas con estos muchachos que no tienen si quiere un 52% de comprensión textual. Le dan un manual para manejar una máquina y no van a saber qué hacer.

Los alumnos que hacen las tomas piden participar de la reforma. ¿Un joven de 15 años tiene la madurez suficiente para discutir y decidir cuál es la escuela del futuro?

-No. Un adolescente no está formado para discutir contenidos de planes de estudio con los especialistas. Es como si alguien fuera a la nutricionista y le discutiera el plan de alimentación que necesita. Lo que el padre del menor puede hacer es negarse a que su hijo realice esta práctica de pasantía. Tiene todo el derecho. Entonces, frente a los rumores, no se puede recurrir a una medida extrema como tomar una escuela. Lo que deberían haber hecho quienes tiene preocupación por el tema es firmar una nota y llevarla a la ministra de Educación. Pero discutir contenido, para nada. Hay una asimetría natural entre el profesor y el alumno desde el punto de vista del conocimiento, no del humano que es otra cosa. No es una conversación de igual a igual. Como tampoco lo es la del padre y el hijo.

¿Cree que hay intencionalidad electoral detrás de las tomas?

-Sí, creo que las tomas están fogoneadas desde distintos lugares y se utiliza a los pibes, que están llenos de ideales. Le presentan una causa noble por qué luchar y el muchacho arremete con todo su empuje sin darse cuenta de que está cometiendo un delito. La toma y ocupación de un colegio es un delito. Nos hemos acostumbrado al delito porque nos han ido quitado las cosquillas, como el indio al caballo, y creemos que es un derecho tomar una escuela. Es una anormalidad enorme.

¿Y que deberían hacer las autoridades?

-Lo primero que hay que hacer es denunciar que esto es un delito y que no se puede hablar hasta que el delito no cese. La ministra de Educación porteña los recibió porque hay un pedido del Defensor del Pueblo. Pero si yo fuera el Gobierno les diría: "Miren jóvenes, vamos a aclarar las cosas. Ustedes me dejan el colegio libre y después conversamos todo lo que quieran. ¿Ustedes no están de acuerdo con hacer las pasantías? Bueno cuando se definan estas practicas, sus padres tienen el derecho de negarse a que lo hagan". La directora tomará cuenta y no pueden obligarlos. Habrá que hacer una práctica sustitutoria. Pero no podemos seguir mirando lo que pasa y no intervenir ni aclarar esta situación.

¿Quiénes son los responsables de que los chicos no sepan escribir bien o comprender textos?

-Los chicos que están en la provincia de Buenos Aires están aprendiendo a leer y a escribir en segundo y tercer grado cuando antes nosotros aprendíamos en primero. ¿Por qué? Porque las maestras no manejan con eficacia los métodos de la lectoescritura. ¿Por qué? Porque en los institutos de formación docente no son preparadas para esto. ¿Por qué? Porque los profesores confunden muchas veces la experimentación de (Jean) Piaget, que investigó y analizó el proceso, con el método de enseñanza de lectoescritura. Entonces, aquí lo que corresponde es que en el instituto de formación docente los maestros aprendan con eficacia el manejo de un método y que se pueda aplicar. Es necesario darle nivel universitario a los institutos de formación docente.

¿Y cómo se modifica esta situación?

-La formación docente en este momento tiene un enorme problema porque tenemos una hipertrofia de institutos. Ni siquiera el Gobierno sabe cuántos institutos de formación docente hay en el país. Cuando estuve en la Academia Nacional de Educación llegue a ubicar físicamente 1247. Esto es monstruoso porque Francia tiene 8 y Finlandia tiene 3. ¿Qué se necesita para sostener 1247? Se necesitan 55.000 especialistas que no tenemos.

¿Y eso tiene que ver con los gremios?

-Claro. Y con el negocio que fue crear un instituto de formación docente con muy poco esfuerzo. Si multiplica esos 1200 institutos por 50 docentes, el número afecta la cuestión laboral y ahí entran los gremios. Por eso el mayor esfuerzo que tiene la Dirección del Instituto Nacional de Formación Docente es ver cómo se hace para que esto no sea tan monstruosamente grande, con 400 planes de estudios en el país. Una vez que tengamos un plan unificado y calificado empezaremos a mejorar. El tobogán vs. la soga y el nudo

Los alumnos que están realizando las tomas tienen un discurso en el que piden nivelar para abajo, como si la superación tuviera mala prensa. ¿Eso de dónde lo heredamos?

-La ley del hombre es la ley de tobogán o la de la soga y el nudo. Uno puede dejarse ir hacia abajo sin esfuerzo, absorbido por la gravedad. O desarrollar biceps y musculatura con la soga y el nudo. La vida no ofrece toboganes sino que propone permanentemente dificultades, esfuerzo para subir. Si alguien educa a su hijo en este facilismo, lo que está haciendo es hacerle perder la vida definitivamente porque va a entrar en un empleo y cuando le apliquen una exigencia y se revele, lo van a echar. La pedagogía del sky o del tobogán, como la de impedir tomar examen de ingreso en las Universidades, no facilita el cambio educacional ni la promoción de la persona. Es la exigencia lo que nos hace crecer.

 

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