Lun11192018

ActualizadoLun, 19 Nov 2018 1am

Lectura de Domingo: "Un caso de prevaricato" por Carlos Baez

El prevaricato es la decisión de un juez en una causa determinada a sabiendas que la misma es arbitraria y contraria a la ley. Eso es lo que ha ocurrido en el Juzgado de 1ª. Instancia en lo Contencioso y Tributario n° 2 de la CABA a cargo del Dr. Roberto A. Gallardo.

 

Tal el caso a través de un fallo absurdo y que lo hace incurrir en ostensible prevaricato al desconocer en forma flagrante la legislación vigente en la materia en el amparo promovido por los metrodelegados (AGTSYP).

1° Cabe recordar que la AGTSYP, quien goza de personería jurídica, había solicitado en su momento la personería gremial que detenta la UTA por entender ser la agrupación gremial más representativa. Dicha personería le fue finalmente otorgada el 26 de noviembre de 2015 por Resolución 1061/15. Sin embargo, la misma fue cuestionada por la UTA en sede judicial por entender que se había violado el procedimiento que para tal fin dispone la ley 23.551 y por ende la Cámara Nacional del Trabajo hizo lugar al planteo y dejó sin efecto la personería gremial disponiendo que la AGTSYP debería ocurrir nuevamente ante el Ministerio de Trabajo y demostrar la verosimilitud de su derecho. Finalmente, el ente gremial recurrió a la Corte Suprema de Justicia la cual rechazó el reclamo por entender que no se trataba de una sentencia definitiva ya que la AGTSYP podía hacer valer sus pretensiones en sede administrativa como lo resolviera la Cámara; y en consecuencia, quedó firme el pronunciamiento de dicha Cámara que dejó sin efecto la personería gremial otorgada en 2015.

2° La ley 23.551, reglamentando el art. 14 bis de la C.N. distingue dos tipos de personería. Así el art. 23 establece que toda asociación una vez inscripta en el registro respectivo adquirirá personería jurídica teniendo como derechos: a) peticionar y representar, a solicitud de parte, los intereses individuales de sus afiliados; y b) representar los intereses colectivos, cuando no hubiere en la misma actividad o categoría asociación con personería gremial. Por su parte, el art. 25 dispone que la asociación que en su ámbito sea la más representativa, obtendrá -además de la personería jurídica que detente- la personería gremial, la que entre otras facultades, le permite intervenir en negociaciones colectivas (art. 31 inc. c)

3° El juez Gallardo se pregunta inicialmente si el hecho que la AGTSYP carezca de personería gremial le impide intervenir en discusiones paritarias -tal como lo pretende ese ente- y considera que la respuesta negativa se impone. Para fundarla acude a dos fuentes: a) una observación de la Comisión de Expertos de la O.I.T que como es sabido no pasa de ser una opinión carece de toda fuerza vinculante para los Estados miembros y de cuya “experiencia” cabe dudar, al menos a la luz de los más de los 180 representantes que en nombre de Argentina acudieran turísticamente a la reciente reunión del cuerpo; y b) un fallo de la Corte Suprema de Justicia (“A.T.E. c. Ministerio de Trabajo”) que no guarda relación alguna con el hecho debatido, cual es si una asociación gremial sin personería gremial puede participar en una discusión paritaria, sino que se trataba solamente de legitimar una acción de inconstitucionalidad por rebajas salariales y en ese sentido lo único en que concluyó el Alto Tribunal fue en que algunas cláusulas de la ley 23.551 excedían la prioridad conferida por esa normativa a los entes con personería gremial en materia de negociaciones colectivas, pero sin conferir esa prioridad a los entes que solo gozan de personería sindical.

4° Pero como si esta ausencia absoluta de fundamentación jurídica que de por sí ya descalifica el fallo, donde el juez prevarica es en el posterior análisis en el cual, asumiendo las funciones conferidas por la ley 23.551 al Ministerio de Trabajo, analiza las cifras provistas por la propia AGTSYP y según las cuales ésta contaría con mayor cantidad de afiliados; como igualmente detalla las expresiones de funcionarios gubernamentales, los inconvenientes que han ocasionado las medidas de fuerza y las sanciones aplicadas con motivo de las mismas. Finalmente, concluye ordenando a la CABA a convocar a una mesa negociadora salarial, no solo a la empleadora y la UTA, sino inclusive a la AGTSYP, a la vez que intima a la CABA y a Metrovías a no tomar personal externo o interno no calificado en tareas de conducción o guarda, como igualmente a dejar sin efecto las sanciones impuestas; y -quizá lo más insólito del fallo- ordenar a las autoridades de la CABA de abstenerse “de efectuar declaraciones públicas que tergiversen los contenidos de normas o fallos en relación al conflicto con la AGTSYP”. Afortunadamente, la prohibición no me alcanza al no formar parte del gobierno de la CABA.

5° Prevarica Gallardo al desconocer supinamente la ley 23.551 en cuanto dispone que solo se conferirá personería gremial a la asociación que sea la más representativa del sector(art. 25); y sólo podrá concederse igual personería gremial a otra asociación para actuar en el mismo ámbito si su cantidad de afiliados fuera “considerablemente superior” a la otra, lo cual será materia de prueba en un procedimiento ante la autoridad de aplicación; y si se concediera la personería gremial a la nueva asociación, la que ya la poseía continuará inscripta como tal (art.28) De no cumplirse este procedimiento, el acto administrativo será nulo (art. 25). Por tanto, una vez concedida la personería gremial a una asociación, solo ella podrá representar a los trabajadores de ese ámbito e intervenir en negociaciones colectivas firmando convenios y fijando salarios (art. 31) Precisamente en el ámbito del transporte de pasajeros la única asociación sindical que goza de personería gremial es la U.T.A y por ende los trabajadores de AGTSYP al haber sido privados por sentencia firme de dicha tutela, deben tramitarla nuevamente ante el Ministerio de Trabajo, tal como lo dispusiera el mismo fallo, lo que hasta la fecha no han hecho; sin que un fallo judicial pueda conferir esa personería de facto como lo hiciera el juez Gallardo.

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