Mié10172018

ActualizadoMié, 17 Oct 2018 11am

Lectura de Domingo: "Acerca de cuatro verbos que dan para mucho" por Luis Alposta

El médico, poeta, ensayista y hombre de radio cuyas letras fueran musicalizadas por Rivero, Rosita Quiroga, Pugliese y Daniel Melingo entre otros; toma los verbos "picar, tomar, armar y llenar" para hacer con ellas un astuto e ingenioso texto.

 

De las cosas que pican

Entre las muchas cosas que se pueden picar, figuran las frutas, el vino, los dientes y las cañerías. También decimos que el mar está picado, que los fueyes están picados; que puede uno, a causa de alguna palabra o acción ofensiva quedar picado; que el que toma una copa de más anda picado; que no se necesita más que un par de amigos y una pelota para armar flor de picado; que el tigre Millán estaba picado de viruela; que algunos, en más de una oportunidad, han tirado ‘papel picado’, y que todos, sin excepción, más de una vez, hemos sido ‘picados’ por la curiosidad.
Tanto puede ‘picar’ la ropa de lana y el sol como los mosquitos, y además, puede ‘picar’ un pez, puede picar el bagre, se puede picar el anzuelo acudiendo uno a un engaño o cayendo en él, se puede picar carne y, pretendiendo algo superior a nuestros méritos, se puede ‘picar alto’.
Dentro de las distintas formas de caída está la de ‘venirse en picada’, y de una ‘picada’ tanto se puede participar sentándose a una mesa como sentándose en un automóvil.
Picarse es inyectarse droga, y picárselas es rajar, volar, piantar, tomárselas.
Y volviendo al principio, recordemos que hubo una época en que, también, ‘guarda’ mediante, se ‘picaban’ los boletos.

De las cosas que se toman

A la hora de “tomar”, no sólo se trata de beber o de tomar a alguien de la mano. En este caso, es importante ‘tomar’ en consideración los distintos sentidos, significados o acepciones del verbo en cuestión.
Repasemos algunos y veamos cómo los no confianzudos y los abstemios, sin proponérselo, pueden llegar, también, a tomárselo todo: uno se puede tomar las cosas a pecho o se las puede tomar a risa. También se puede tomar la vida en solfa o tomársela en serio, así como se puede tomar el tiempo, tomar el toro por las astas o tomar el rábano por las hojas. Se puede tomar de gil; tomar de otario; tomar de punto; tomar el pelo; tomar para el churrete; tomar para el fideo; tomar para la chacota; tomar en joda; tomar para la farra, tomar para la derecha, tomar para el lado de los tomates o tomarse un resuello.
Uno podrá, también, tomar frío, tomar aire, tomar distancia, tomar asiento o tomar un taxi; tomarse el olivo, tomarse el aceite, tomarse el piro, tomarse el espiante, tomarse el raje, tomarse el buque, tomarse el Conte Rosso, tomarse las de Villadiego o, simplemente, tomárselas.
En resumen: evitar tomar una cosa por otra.
Y ahora, cambiando de tema, les digo que el cuento de Cortázar que más me gusta es Casa tomada.
Y si hablamos de tango, mi preferido es Tomo y obligo.

De las cosas que que se arman

Armar es verbo transitivo que significa proveer de armas, y el hecho de portarlas es sinónimo de andar calzado o de andar con la ferretería encima, algo que, sin tener relación alguna con los aparatos de ortodoncia, puede dar pie a decir que se está o se anda armado hasta los dientes.
Armar también quiere decir concertar o juntar entre sí las varias piezas de que se compone algo. De ahí que se pueda armar un barrilete, armar un rompecabezas, armar un avioncito, armar un barco adentro de una botella, armar una cama o armar un cigarrillo.
Cuando, voluntaria y deliberadamente, nos ponemos en disposición de ánimo para lograr algún fin o resistir alguna contrariedad, decimos que nos armamos de valor o de paciencia.
Armar, se utiliza, además, en situaciones de promover escándalo, riña o alboroto. De ahí que se pueda armar barullo, armar batuque, armar bochinche, armar camorra, armar un despiporre, armar un despelote, armar un quilombo, armar un lío bárbaro, o decir que se armó la rosca, se armó la de San Quintín, se armó la gorda, se armó la podrida, se armó un tole – tole o, simplemente, se armó.
Otra de las acepciones de este verbo es la de recibir dinero, enriquecerse. Armarse es hacerse de unos buenos pesos. Algo que, para la mayoría, ha pasado a ser a ser un arcaísmo.

De las cosas que se llenan

Llenar es verbo transitivo que significa ocupar un espacio con algo, para lo cual siempre harán falta dos cosas: algo para llenar y algo con qué llenar.
Si se trata de una copa, lo único que se requerirá para poder llenarla, además de tener con qué, será que ésta se encuentre medio vacía, vacía del todo o medio llena. Y esto último sin tener en cuenta que, los porteños, muchas veces, al decir medio, queremos significar lo contrario. Como cuando decimos que fulano es medio tránsfuga y con eso estamos dando a entender que es tránsfuga del todo.
Pero volviendo al verbo que nos ocupa, digamos que uno puede estar ‘lleno’, tanto por haber comido en demasía como por haber tenido que soportar a un pelmazo, a un fastidioso, a un hincha, a un cargoso, a un molesto, a un plomo o a un inoportuno que termina por llenarnos la paciencia o determinadas partes del cuerpo.
El verbo en cuestión, puede también llevarnos a otras cuestiones, como la de llenar, llenar la canasta o llenar la cocina de humo, con el significado de embarazar; o decir que se llena una cara de dedos dando a entender que se cachetea a alguien.
Y por último, digamos que, también, lo conjugan quienes se llenan la boca hablando sobre ellos mismos, algo que es de tan mala educación como el hablar con la boca llena y tan inoportuno como el estar jugando a la lotería y cantar ¡cartón lleno!

Fuente: mosaicosportenos.blogspot.com

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