Mié10172018

ActualizadoMié, 17 Oct 2018 11am

Lectura de Domingo:"Los muchachos del Club del Helicóptero" por Carlos Baeza

No sin humor, con fina ironía y descarnada mirada a la realidad institucional, el constitucionalista bahiense se pronuncia sobre aquellos que alterando subjetiva y sectariamente el espíritu de nuestra Carta Magna pretenden llevar agua para su propio molino.

 

Aprovechando la difícil coyuntura por la que atraviesa el país, los conocidos de siempre han reiniciado su tarea desestabilizadora con un ímpetu digno de mejor causa.

Ya se han registrado intentos de saqueos en supermercados; intratables como Brancatelli o el salteador de comisarias D’Elia -compartiendo un troll comunitario- anunciaron que un banco no vendería dólares al día siguiente; en tanto Grabois, el amigo del Papa, ya anticipó que los movimientos sociales que maneja podrían generar actos de violencia.

Por su parte el ex presidente de facto Duhalde, aparece nuevamente como cada vez que olfatea derrumbes institucionales y luego de legarnos a los Kirchner, augura tiempos caóticos peores que los del 2001; mientras que otros iluminados, como el patotero Moreno propone adelantar las elecciones como solución a los males que nos aquejan.

Que en la Argentina de la anomia se esgriman salidas vedadas por la Constitución Nacional no es ajeno a la conducta demostrada reiteradamente por quienes hundieron al país en la corrupción y hoy pretenden ser impolutos salvadores. Una muestra de ello fue la duración del periodo presidencial de Néstor Kirchner.

En efecto: la Constitución Nacional ha previsto todas las situaciones que puedan producirse en caso de acefalia de presidente y vice, no obstante lo cual cuando se produjo la renuncia de De la Rúa y ante la falta de vicepresidente -quien había dimitido anteriormente- el Congreso, en lugar de elegir un funcionario para que asumiera interinamente y llamara a elecciones, designó a Duhalde y lo facultó para completar el periodo faltante, lo cual resultaba inconstitucional a la luz del art. 88 C.N. ya que solo el vicepresidente está habilitado para ello.

Pero como al nombrado no le dio el cuero y decidió renunciar a partir del 25 de mayo de 2003, correspondía que el Congreso designara un funcionario que llamara a elecciones, o al menos -considerando legal la designación de Duhalde que no lo era- continuara hasta el 10 de diciembre de 2003 cuando asumiría el nuevo presidente.

En lugar de ello se volvió a violentar la Constitución ya que no se respetó el plazo establecido por el art. 95 y mediante la 25.716 se dispuso que en caso de acefalia y si ya hubiese presidente electo, el mismo asumiría en forma inmediata.

Por tanto y habiéndose realizado las elecciones en las que Menem renunciara al ballotage, se proclamó a Néstor Kirchner quien así asumió el cargo el 25 de mayo de 2003 al concluir el periodo de facto del renunciante Duhalde, pero la misma normativa agregó que el tiempo transcurrido desde dicha asunción -25 de mayo de 2003- hasta el inicio del periodo para el cual fuera electo -10 de diciembre de 2003- no sería considerado como tiempo computable de mandato.

Cualquier habitante que se detenga unos instantes en el texto constitucional, fácilmente advertirá que el mandato presidencial es de 4 años (art. 90); y que por ende, el titular del Ejecutivo “cesa en el poder el mismo día en que expira su periodo de cuatro años; sin que evento alguno que lo haya interrumpido, pueda ser motivo de que se le complete más tarde” (art. 91).

Si ello es así y habiendo asumido Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 su mandato fenecía inexorablemente el 25 de mayo de 2007, no obstante lo cual permaneció en el cargo hasta el 10 de diciembre del mismo año, esto es, seis meses y quince días más de lo permitido por la Ley Fundamental.

Es decir, que una ley del Congreso modificó la Constitución Nacional, permitiendo que un presidente gobernara más allá del periodo fijado en la misma. Sin palabras.

Y ahora, se pretende en contra de la previsión constitucional adelantar una vez más la elección presidencial.

Ello así por cuanto el art. 95 ya citado determina que tal elección tendrá lugar “dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio”.

De allí que el Código Electoral Nacional en su art. 148 dispone que la convocatoria a dicha elección “deberá hacerse con una anticipación no menor de noventa (90) días y deberá celebrarse dentro de los dos (2) meses anteriores a la conclusión del mandato del Presidente y Vicepresidente en ejercicio”; en tanto que de ser necesaria una segunda vuelta la misma deberá tener lugar dentro de los 30 días de anunciado el escrutinio definitivo (art. 150).

De tal modo, el acto comicial debe realizarse a partir del 10 de octubre de 2019 y por tanto, los muchachos del “Club del helicóptero” deberán aguardar hasta entonces para saber si la ciudadanía los respalda con su voto o, si por el contrario, los castiga por sus 12 años de ineficiente y corrupta gestión.

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