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ActualizadoMar, 18 Feb 2020 5pm

Kicillof demora designaciones en Absa y crece la bronca de los usuarios por el servicio

Mientras Axel Kicillof se resiste a designar las autoridades de la empresa Aguas Bonaerenses SA, el malestar de los vecinos crece en algunos puntos de la provincia por el mal servicio que presta la operadora de agua potable.

 

A más de dos meses de asumir, el Gobernador no aceptó las renuncias de las autoridades de la gestión de María Eugenia Vidal. Mientras tanto, nadie quiere firmar nada y las decisiones se dilatan.

Las altas temperaturas resienten un servicio ya de por sí en crisis. Los problemas van desde agua turbia hasta el corte total del servicio. En La Plata y alrededores el mal humor crece entre los vecinos y este miércoles se autoconvocaron en una protesta frente a las oficinas comerciales de la empresa.

Sucede que la presión de agua cayó en algunos puntos de la capital provincial luego de que se rompiera una bomba ubicada en el bosque de la ciudad. Sin autoridades nuevas, nadie en la empresa quiere disponer de los fondos para cambiarla.

Absa es una empresa pública de gestión compartida. El gobierno tiene el 90% y los trabajadores el 10% controlado por el poderoso Sindicato Obras Sanitarias (Sosba).

Los números publicados en su sitio web permiten dimensionar la estructura de la empresa. Es la encargada de brindar un servicio básico en 79 localidades y 52 municipios de la provincia, y cuenta con cerca de 800.000 usuarios.

El problema en el Gran La Plata es preocupante. La región requiere, al menos, que se bombeen a la red 30.000 metros cúbicos de agua por día, pero la planta Donato Gerardi de Punta Lara -que abastece a La Plata, Berisso y Ensenada- solo es capaz de producir 12.000.

En tanto, en una entrevista con LPO, el ministro de Infraestructura, Agustín Simone, explicó que el estado de las cañerías de la ciudad genera una pérdida de alrededor del 50%.

Esa empresa hoy no tiene conducción y está a la deriva. Las autoridades de la gestión anterior apenas firman lo mínimo indispensable para que el servicio se mantenga. La web Infocielo relata un caso que da cuenta de la incertidumbre que se vive en Absa desde el recambio de gobierno. Un representante del sindicato, tuvo que llamar al presidente saliente (pero aún en funciones), Raffaele Sardella, para firmar la compra de bidones de cloro, un insumo elemental para la potabilización del agua.

El problema es que demora de Kicillof en establecer un nuevo directorio de la empresa impacta no sólo en los problemas coyunturales. Mientras tanto, se dilatan las decisiones importantes como determinados procesos licitatorios y un plan de obra que aún está lejos de ser anunciado.

Desde Consumidores Responsables pidieron una fuerte inversión para la empresa en el presupuesto 2020. "La empresa tiene que mejorar el servicio como forma de continuar el camino puesto en marcha al frenar el aumento de la tarifa eléctrica", dijo el titular de esa asociación, Henry Stegmayer.

En las últimas horas trascendió que los intendentes del PJ buscan convencer a Kicillof para que les entregue el control de la empresa. Es que Absa no sólo presta el servicio de agua y cloacas en la región del Gran La Plata, sino también en varios municipios del interior. Según versiones periodísticas, el Gobernador les pidió a varios candidatos auto postulados que aporten un plan de trabajo.

A más de dos meses de gestión, Kicillof aún mantiene acéfalas una decena de empresas estatales y organismos de control. Sólo designó al massista Javier Osuna al frente de Autopistas de Buenos Aires (Aubasa).

Del resto no hay novedades y permanecen en la misma situación que Absa. En el listado están Buenos Aires Gas (Bagsa) y Centrales de la Costa. También los organismos de Control de Energía Eléctrica (Oceba); la Autoridad del Agua; Vialidad y el Comité de la Cuenca del Río Reconquista (Comirec). (Lapoliticaonline)

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