Dom12082019

ActualizadoDom, 08 Dic 2019 1am

Lectura de Domingo: "Candidaturas testimoniales" por Carlos Baeza

Solo por si alguno no lo recuerda, es dable señalar que nuestra forma de gobierno es una república representativa o indirecta, en la cual el pueblo -único titular de la soberanía- delega su ejercicio, por períodos determinados y a través del sufragio universal, a quienes elige como sus representantes (arts. 1°, 22 y 33 de la Constitución Nacional).

Pero al mismo tiempo también debe tenerse presente que ese mismo pueblo no puede elegir otros representantes que los que ofrecen los partidos, habida cuenta que ellos ejercen el monopolio de la representación política, impidiendo la postulación de candidaturas independientes (arts. 2° de la ley 23.298 t.o; 60 de la ley 19.945 t.o.; y 54 y 85 de la Constitución Nacional). De tal forma y así acotado, el elector en el cuarto oscuro, deposita su confianza en ciertos candidatos, tanto como por lo que de ellos espera en función de la representación que asumirán, como por las ideas y programas a los que dicen adherir y prometen con igual énfasis defender. De allí que nosotros, como electores, solo somos quienes cada dos años gozamos “del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros” (Ambrose Bierce) Sin embargo, las viciosas prácticas que el régimen electoral acoge y que a través de todos los gobiernos habidos no revelan la transparencia necesaria para eliminarlos.

1° Así es posible observar desde hace mucho tiempo permanentes transfugadas de un sector a otro del arco político y que como por arte de magia amontonan a enemigos de antaño o separan a amigos de siempre, todos detrás de asegurarse su permanencia en el avioncito o en el caballito de la eterna calesita. En primer término, podemos recordar la “borocotización” mediante la cual, un candidato aprovecha la estructura de un partido político para postularse a un cargo y una vez electo, defraudando a quienes en él confiaron su voto, suponiendo que llevaría adelante la defensa de los principios que esgrimiera en la campaña electoral, se trasfuga a otro partido. Claro que en el caso del personaje que diera origen a esta denominación, ni siquiera aguardó asumir el cargo para el que fuera elegido, sino que su transfugada tuvo lugar mucho tiempo antes.

2° No menos reprobable es la situación de los “todoterreno”, es decir, aquellos candidatos que una vez electos, no cumplen -total o parcialmente- su mandato, sino que dejan el cargo para asumir otras funciones, sin importarles que el elector que les diera su voto lo hizo para que completaran el mandato para el que fueran ungidos; y muchas veces, sin interesarles tampoco que su gambeta política se asemeje al juego de la oca, en que al tirar los dados, deben retroceder varios casilleros.

3° También defraudan al electorado que en ellos confiaran, quienes en el desempeño de un cargo legislativo y sin haber agotado el mandato, se postulan nuevamente para el mismo puesto, esgrimiendo las más variadas justificaciones que de manera alguna permiten legitimar esta nueva forma de burla política, toda vez que, electos por un periodo de cuatro años, por ejemplo, tienen la obligación cívica y moral de cumplir íntegramente su mandato y una vez concluido el mismo, intentar la reelección por un nuevo periodo, si es que el electorado así lo decide. Está el caso de un conocido político “garrochero” que suele presentarse como diputado nacional y una vez electo por 4 años, al cumplirse los dos primeros periodos de su mandato se presenta en las elecciones de medio término con lo cual, si nuevamente es electo, estira su permanencia por seis años y así sucesivamente.

4° Pero la práctica que se lleva todos los premios es, sin duda, la de las candidaturas testimoniales que extrañamente aún no han sido prohibidas en el régimen electoral y según las cuales los candidatos, o nos anuncian con suficiente antelación que aunque los votemos y ganen, se quedarán tranquilamente en su actual cargo, o asumen pero no cumplen su periodo en aras del bien de la Patria. Si de algo pueden dar testimonio, es de lo bajo que ha caído el respeto por las instituciones y el funcionamiento del sistema republicano, ya que frente a una propuesta semejante, cabe preguntarse qué motivaría a un ciudadano a dar su voto a un candidato que anticipadamente está admitiendo que no asumirá el cargo para el que fuera electo.

Pruebas de este accionar sobran en el panorama político. Así, el intendente de Ensenada Mario Secco quien en las PASO -en típica jugada de “la oca” (retroceda dos casilleros)- se postuló para concejal, sostuvo sin enrojecerse que "Si Cristina bajó para salvar al peronismo en la provincia de Buenos Aires, lo mínimo que podemos hacer en cada distrito es colaborar para traccionar votos poniendo nuestros nombres en las listas". Y una postura similar adoptó la intendente de La Matanza Verónica Magario, quien también jugó a “la Oca” -se postuló para concejal- advirtiendo que “obviamente continuaría con su gestión como intendente” pero que con ello pretendía “desafiar a todo el mundo para que plebiscite mi gestión de este año”. Otros candidatos fraudulentos son los intendentes de Avellaneda Jorge Ferraresi y el de Almirante Brown Mariano Cascallares, aunque el juego de “la Oca” también tentó a los gobernadores de San Luis y Formosa, Alberto Rodríguez Saa y Gildo Insfrán, respectivamente. Lo que se dice unos auténticos republicanos.

También es conocido el caso -entre otros no menos aberrantes- de un gobernante provincial que se postulara para senador nacional y una vez electo y antes de asumir, renunciara para continuar en su anterior función, permitiendo así el ascenso de su suplente, a la sazón, su propia hermana. E igualmente el de un ex canciller electo como diputado, que decidió no asumir para aceptar el ofrecimiento de una embajada, pero luego se arrepintió, dejando perplejo a su suplente -un conocido actor- quien ya estaba saliendo para el Congreso. Y una última prueba del espíritu republicano que guía a estos políticos, fue el hecho protagonizado con motivo de votarse en Diputados el convenio con Irán, cuando a fin de asegurarse el mínimo de votos para sancionar el mismo, el oficialismo recurrió a dos de sus ex diputados. En efecto: Beatriz Mirkin quien renunciara a su banca, había asumido hacía un mes como ministra en Tucumán, en tanto que Carlos Eliceche, también renunciante como diputado, se desempeñaba como jefe de gabinete en Chubut. Pues bien: ambos dimitieron a sus actuales cargos y retornaron a sus abandonadas bancas, pero acabado el debate parlamentario, volvieron a sus cargos provinciales en un claro ejemplo, no ya de “candidaturas testimoniales” sino de “renuncias testimoniales”.

5° Y a días de asumir el nuevo gobierno, ya aparecieron los candidatos testimoniales. Encabeza el podio Pino Solanas quien durante el kirchnerismo supo cantar loas a su gestión. Así, de CFK supo decir que era “una impostora, una ignorante o una hipócrita” como también que “las teatralidades histéricas de CFK le hacen muy mal a la Argentina. Cristina viene patinando hace muchísimo tiempo”. En tanto de Néstor Kirchner opinó que era “un perverso o un ignorante”, mientras que Kicillof era “un desvergonzado, un muchacho sin experiencia, con una dosis de indigestión marxista”. No obstante, nuestro Almodovar vernáculo, ahora se alió al kirchnerismo y resultó electo como senador por la CABA pero -como buen ejemplo de testimonial- renunció antes de asumir para pasar a desempeñarse en un puesto en la UNESCO. ¿Por qué lo hizo? Para permitir que en su lugar ingresara Eduardo Valdéz -quien no había alcanzado los votos necesarios- que como es público y notorio fue embajador kirchnerista nada menos que en el Vaticano; designación solo comparable con la de la azafata Alicia Castro ungida con igual rango en Inglaterra. ¡Qué país generoso!

6° Otros tres casos de candidaturas testimoniales son las de los legisladores Agustín Rossi, Carlos Caserio y Daniel Scioli, todos con mandato hasta el 9 de enero de 2021. Pues bien: el primero, quien era el presidente del bloque de diputados peronistas, deja su cargo para volver al Ministerio de Defensa, puesto en el que en su última gestión fueron robados un misil; 9 pistolas 9mm y 26.000 balas de igual calibre. ¿Por qué? Para permitir que su puesto como titular de la bancada sea el hijo vicepresidencial, Máximo Kirchner. En cuanto a Caserio, quien se desempeñaba como jefe del bloque de senadores peronistas, deja el cargo por un conchabo en el Poder Ejecutivo y es reemplazado por José Mayans, un incondicional del kirchnerismo. Finalmente, Scioli que ya había practicado la testimonial en una anterior elección, deja su cargo inconcluso de diputado, para desempeñarse como embajador, puesto para el cual cabe suponer una destacada gestión acorde con su reconocida expertise en materia de relaciones exteriores. En todos los casos, los reemplazos fueron “sugeridos” por CFK al nuevo presidente.

Todo esto ocurre actualmente en la Argentina de la anomia, donde el dilema discepoliano de ser “un burro o un gran profesor” da igual con tal de retener, a cualquier precio, la cuota de poder alcanzada en su momento y que encuentra un marco propicio en el sistema electoral vigente de listas completas que permiten estas maniobras. Sostiene Sartori que cuando votamos por personas mediante regímenes uninominales, los partidos políticos se preocupan por llevar un buen candidato para asegurarse la elección; mientras que cuando lo hacemos por listas, al partido que ha triunfado en comicios anteriores, no le interesa tanto a quiénes coloca en su lista. Y cita el ejemplo del emperador romano Calígula, quien para demostrar su poder, designó senador a su caballo, “por lo que en política la expresión ‘los caballos de Calígula’ tiene el sentido de que ‘cualquiera’ (incluso un caballo) puede lograr que se le elija. Pero es más difícil que los caballos de Calígula sean elegidos cuando se usan sistemas de listas en distritos con varios representantes”.

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