Mié11142018

ActualizadoMié, 14 Nov 2018 12am

Los países de América Latina con más y menos personas en la cárcel

En la región conviven naciones con sistemas penales ultra permisivos, con muy pocos presos, junto a las que se encuentran en estado de excepción, sin garantías ciudadanas

 

A pesar de estar separados por menos de 100 kilómetros, Cuba y Haití son los dos extremos de América Latina y el Caribe en términos de población carcelaria.

Con 510 personas encerradas cada 100.000 habitantes, la isla gobernada por Raúl Castro es con mucha ventaja la de mayor proporción de presos en la región, según estadísticas del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD).

En cambio, una tasa de apenas 96 presos ubica a Haití en el último lugar entre los 27 países con información disponible.

La enorme cantidad de individuos privados de su libertad en Cuba pareciera indicar que se trata de un país con altos niveles de criminalidad. Sin embargo, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), tiene apenas 4,2 homicidios cada 100.000 habitantes, y en la región tiene únicamente a Chile por debajo.

Haití no está entre los países más peligrosos, pero los 10,2 asesinatos cada 100.000 habitantes que padece por año son una tasa por demás elevada.

Ambas casos son sintomáticos, ya que no hay relación entre el número de crímenes y la cantidad de personas en la cárcel. Aunque padecen enfermedades diferentes.

En Cuba se pone de manifiesto la presencia de un Estado ultra represivo, que no sólo encarcela delincuentes, sino a cualquiera que sea considerado peligroso para las autoridades. En cambio, en Haití reina la anomia, porque las instituciones estatales no son capaces de poner límites a las conductas delictivas, ni de aislar a aquellos que no están en condiciones de convivir pacíficamente.

El que está bastante cerca de Haití es Venezuela. Tiene una de las tasas de población carcelaria más bajas -está en el puesto 18, con 161-, pero es el segundo con mayor número de asesinatos, con 53,7.

En Belice, el segundo país en proporción de presos (476), sí hay concordancia entre una cosa y la otra. Con una tasa de 44,7 asesinatos, es el tercero más peligroso. Lo mismo le cabe a El Salvador. Está tercero en encarcelamientos (422) y cuarto en homicidios (41,2).

Como estos dos ejemplos lo demuestran, la prisión por sí sola no garantiza mayores niveles de seguridad. Pero es evidente que, si quienes delinquen no son detenidos, ni siquiera se puede empezar a reparar el problema.

La media de los países de desarrollo humano muy alto es 283, la de desarrollo alto es 186


Un caso más equilibrado es el de Chile. A pesar de ser el país con menor proporción de homicidios en América Latina y el Caribe (3,1), es el sexto con mayor número de robos, 467 cada 100.000 habitantes. Por eso, resulta lógico que, con una tasa de 266 presos, se encuentre en el puesto 11.

¿Existe una proporción ideal de personas encarceladas? Evidentemente, en una sociedad ideal no habría presos, pero porque tampoco habría delincuentes. El problema es que una sociedad así jamás podría estar habitada por humanos, seres de deseo y, por ende, de conflicto. En la medida en que haya delitos, tendrá que haber cárceles y persona dentro de ellas, ya que aún no se halló un mejor método para reprimirlo una vez que aparece.

Si bien no se puede hablar de una proporción ideal de presos, el PNUD establece que la media de los países de desarrollo humano muy alto es 283, la de desarrollo alto es 186, la de desarrollo medios es 63, y la de bajo desarrollo es 71.

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