mié. 18 de febrero de 2026
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Bahía Blanca refuerza el reciclaje de pilas usadas para frenar un riesgo ambiental

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En la vida diaria, las pilas alimentan controles, relojes y juguetes. Sin embargo, cuando se agotan, su descarte inadecuado se convierte en un problema serio.

Especialistas advierten que las pilas en desuso son residuos peligrosos. Contienen mercurio, cadmio, plomo, manganeso, níquel y cinc. Si terminan en basurales o rellenos sanitarios, pueden deteriorarse. Entonces liberan sustancias tóxicas que contaminan suelo y napas.

Se estima que una pila común puede afectar hasta 3.000 litros de agua. Una alcalina alcanzaría 175.000 litros y una tipo botón 600.000 litros.

Además, el 80% del mercurio presente en la basura proviene de pilas. Por lo tanto, su gestión adecuada es prioritaria en la agenda urbana.

Puntos de acopio para una disposición segura
Ante este escenario, el Municipio de Bahía Blanca renovó los puntos de recolección. La meta es evitar que se mezclen con residuos domiciliarios.

Los vecinos pueden acercarlas al Ecopunto Norte, en Castelli 2741. También al Ecopunto Ingeniero White, en Harris 3651.

Se suman sucursales de la Cooperativa Obrera. Asimismo, estaciones de servicio Shell en O’Higgins 401, Avenida Alem 2095 y Bahía Blanca Plaza Shopping, Sarmiento 2153.

Estos espacios cuentan con urnas especiales para almacenamiento seguro. Luego, los residuos son derivados a tratamiento específico. Antes de llevarlas, se recomienda guardarlas en botellas plásticas. En el caso de baterías de litio, cubrir los polos con cinta adhesiva.

Un reciclaje complejo pero necesario
El reciclaje varía según la composición de cada pila. Las tipo botón se calientan para recuperar mercurio por condensación.

En cambio, las convencionales se trituran y procesan con técnicas hidrometalúrgicas. Así se recuperan zinc, níquel, cobre, manganeso y grafito.

La reutilización de estos metales reduce extracción de recursos naturales. Además, fortalece la economía circular.

Sin embargo, de cada 100 pilas solo unas 15 se recolectan selectivamente. Y menos de una llega efectivamente a reciclarse. Fabricarlas también implica alto costo energético. Se invierte hasta 50 veces más energía de la que generan.

Beneficios ambientales y sociales de la iniciativa
La ampliación de puntos de acopio disminuye riesgos de contaminación. En consecuencia, protege fuentes de agua y calidad del aire.

Además, promueve hábitos responsables en el hogar. Separar y trasladar pilas es un gesto simple con gran impacto.

La iniciativa fortalece la conciencia ambiental comunitaria. Cada acción individual contribuye al bienestar colectivo.

En un contexto donde un consumidor promedio utiliza entre 30 y 50 pilas al año, la gestión adecuada se vuelve clave. Así, Bahía Blanca avanza hacia una ciudad más sustentable y comprometida con su entorno, según Noticias Ambientales.

Impacto ecológico de las pilas mal gestionadas
Cuando las pilas se descartan con la basura común, pueden degradarse en basurales o rellenos sanitarios. En consecuencia, liberan metales pesados que contaminan el suelo y las napas de agua.

El mercurio, el cadmio y el plomo pueden persistir durante años en el ambiente. Además, ingresan en la cadena alimentaria y afectan a fauna, flora y salud humana.

Asimismo, su quema o deterioro libera sustancias tóxicas al aire. Por lo tanto, la gestión inadecuada de pilas representa un riesgo acumulativo para los ecosistemas urbanos y rurales.