A más de dos años del temporal en Bahía Blanca, Antonella Huilipán busca volver a caminar. Sin obra social ni pensión, inició una colecta para su prótesis
En Bahía Blanca, el tiempo parece haberse detenido en aquella tarde de diciembre de 2023 para muchas familias, pero para Antonella Huilipán, el reloj directamente no dejó de correr entre cirugías, dolor y trámites inconclusos.
Aquel fatídico temporal que derrumbó el techo del club Bahiense del Norte se llevó la vida de 13 personas, entre ellas su compañero de vida, Bryan Ortega, y le arrebató a ella una de sus piernas.
Hoy, la batalla de Antonella no es solo física para recuperar la movilidad; también es una lucha descarnada contra un sistema burocrático que parece haberle cerrado todas las puertas cuando más lo necesita.
El muro de la burocracia estatal
Sin obra social y con la inmensa responsabilidad de sostener a sus hijas, la joven intentó en repetidas ocasiones acceder a una pensión por discapacidad que le permita afrontar su nueva realidad.
Sin embargo, en las oficinas públicas se encontró con una respuesta que hiela la sangre por su frialdad administrativa: “He ido varias veces a ANSES y me dicen que, bueno, en este momento no están dando pensiones por discapacidad”.
La falta de un papel legal (un acta de matrimonio o un concubinato registrado) se convirtió en la barrera infranqueable para negarle el sustento derivado de su marido fallecido en la tragedia. “Al no tener concubinato y no estar casados legalmente, obviamente no me puedo pensionar con su recibo de sueldo. Tengo pensionadas solo a las nenas”, relata con una entereza que conmueve, pero que no oculta la desprotección absoluta en la que se encuentra.
La frustración de Antonella es palpable al recordar que, a pesar de presentarse con su Certificado Único de Discapacidad y toda la documentación que acredita su situación tras el derrumbe en Bahiense del Norte, el trámite ni siquiera fue iniciado. “No me lo tomaron”, sentencia.
Esta desidia estatal la deja en un limbo peligroso donde la salud y la rehabilitación se vuelven un lujo inalcanzable para una sobreviviente.
El dolor de volver a empezar
La recuperación de Antonella fue, durante mucho tiempo, un ejemplo de resiliencia. Había logrado caminar con una prótesis y comenzaba a recuperar su autonomía, hasta que el cuerpo dijo basta.
Un neuroma en su muñón (una formación tumoral de tejido nervioso que genera descargas eléctricas y un dolor insoportable) la obligó a pasar nuevamente por el quirófano en octubre pasado.
“Todo el trabajo que había hecho durante estos dos años desde aquel día, fue como volver a empezar de nuevo”, confiesa sobre el impacto emocional de retroceder casilleros en su salud.
La cirugía cambió la fisonomía de su pierna, haciendo que el equipamiento técnico que ya tenía dejara de ser funcional. “Mi muñón al cambiar la forma y el volumen, mi cono anterior de la prótesis no me sirve”, explica sobre la necesidad técnica de adquirir un nuevo cono, una pieza fundamental de la prótesis que hoy tiene un costo de $3.850.000.
Sin la ayuda de ANSES ni una cobertura médica, el camino hacia su independencia física se transformó en una montaña de dinero que su economía familiar no puede escalar.
La solidaridad como último refugio
Ante el silencio de las instituciones y la falta de respuestas oficiales, Antonella recurrió a lo único que nunca le falló: la solidaridad de la comunidad. “Como no tengo obra social y no cuento con ninguna ayuda, decidí iniciar esta colecta para poder volver a mi día a día, a mis tareas, entre ellas cuidar a mis hijas”, expresa.
Para ella, volver a caminar no es una meta estética ni un capricho; es la herramienta indispensable para ejercer su maternidad y reconstruir su hogar tras la pérdida de Bryan Ortega.
El objetivo está cerca, pero el tiempo apremia, ya que los presupuestos médicos tienen una validez efímera. Gracias al apoyo de los bahienses, ya logró reunir $3.200.000, pero aún le restan los últimos $650.000 para cerrar el pago del cono prostético.
Para esta madre, recuperar la marcha es recuperar la dignidad que la tragedia y la burocracia intentaron quitarle. Quienes deseen colaborar con esta causa pueden hacerlo al alias todospor.anto, a nombre de Evelyn Yamila Antonella Huilipán. Es, quizás, la última oportunidad para que una sobreviviente del olvido pueda, finalmente, ponerse de pie. (Infocielo)









