Osvaldo Meloni, analizó el estado de las expensas en la ciudad. Reconoció un leve aumento de la morosidad, pero destacó que aún no hay un escenario alarmante y apuntó a los costos crecientes del mantenimiento.
En medio de un contexto económico complejo, el pago de expensas se convirtió en una preocupación creciente para propietarios e inquilinos. Sin embargo, en Bahía Blanca la situación todavía está lejos de ser crítica. Así lo aseguró Osvaldo Meloni, referente histórico de la Cámara de Administradores, quien trazó un panorama moderado sobre la realidad local.
“El endeudamiento existe, pero no es alarmante. Hay demoras, pero se manejan”, explicó en CAFEXMEDIO, al tiempo que marcó una clara diferencia con lo que ocurre en grandes centros urbanos como la Ciudad de Buenos Aires.
Según detalló, en la ciudad “no hay un crecimiento fuerte de juicios por cobro de expensas”, aunque sí se observa “una tendencia leve al aumento de la deuda”. En ese sentido, destacó el rol de los administradores en la prevención: “Siempre tratamos de que los consorcios tengan un fondo de reserva para aguantar estos cimbronazos”.
Meloni remarcó que, en muchos casos, la falta de pago no responde a una decisión sino a una imposibilidad económica. “La gente de Bahía es cumplidora. Si no paga, es porque no puede”, afirmó. En esos escenarios, aseguró que la prioridad es להגיע a acuerdos antes que avanzar con medidas judiciales.
Además, explicó que el esquema de responsabilidades termina garantizando el cobro: si el inquilino no paga, la deuda recae directamente sobre el propietario, quien generalmente responde antes de llegar a instancias legales.
Costos en alza
Uno de los puntos centrales del análisis fue el incremento sostenido de las expensas. Meloni advirtió que hoy representan “un factor fuerte” dentro de la economía familiar y brindó un ejemplo concreto: en un edificio promedio de unas 40 unidades, con encargado medio turno, las expensas “no bajan de 60 o 70 mil pesos mensuales”.
Entre los principales motivos de este aumento, señaló: El envejecimiento del parque edilicio: “Más de la mitad de los edificios tienen 40 o 50 años y demandan cada vez más mantenimiento”.
Nuevas exigencias normativas y regulatorias.
El impacto de eventos extraordinarios, como la inundación que afectó a numerosos edificios, especialmente aquellos con subsuelos.
El aumento de salarios de encargados, incluyendo el adicional por zona fría del 50%.
A esto se suma, según criticó, la implementación de un registro provincial de administradores que calificó como “una barbaridad recaudatoria” y que también elevó los costos del sector.
Diferencias con Buenos Aires
Meloni fue enfático al marcar que la realidad local no puede compararse con la de la Capital Federal. “Allá los costos son mucho más altos y hay situaciones muy distintas según la zona”, explicó, y cuestionó el tono de algunos informes nacionales: “Los titulares son un poco tremendistas”.
Participación y previsión
De cara al futuro, el referente insistió en la importancia del compromiso de los propietarios. “Tienen que involucrarse, participar en las asambleas y estar en contacto con el administrador”, señaló.
También subrayó la necesidad de prever: “Es clave generar un fondo de reserva, aunque cueste, porque el inquilino no lo paga y recae sobre el propietario”.
Finalmente, dejó un mensaje moderadamente optimista: “Charlando, la gente se entiende y las deudas se van arreglando. No lo veo como una situación tan crítica”.
En un escenario económico desafiante, la realidad de las expensas en Bahía Blanca parece transitar un delicado equilibrio: con dificultades, pero aún bajo control.









