La muerte de un hombre de 67 años en la localidad neuquina de Loncopué, tras ser atacado por un enjambre de avispas chaqueta amarilla, volvió a poner en agenda la peligrosidad de estos insectos invasores.
Para entender el fenómeno, su comportamiento y los cuidados necesarios, la doctora en Biología e investigadora del CONICET, Maite Masciocchi, brindó precisiones clave en CAFEXMEDIO.
“La realidad es que sí: nos tenemos que preocupar”, afirmó, al referirse a la presencia cada vez más extendida de estas avispas en distintas regiones del país.
Masciocchi explicó que se trata de una especie exótica con gran capacidad de invasión, instalada en Argentina desde hace más de tres décadas. Sus colonias pueden albergar miles de individuos y, en esta época del año, alcanzan su mayor tamaño. “Cuando la colonia se siente atacada, todos los individuos salen a defenderse”, detalló.
En el caso ocurrido en Neuquén, la especialista indicó que es probable que el nido estuviera oculto dentro de un tronco. “Buscan cavidades: pueden estar bajo tierra, en árboles, paredes o techos. Un hueco es suficiente para que instalen su nido y crezca durante toda la temporada”, explicó.
Sobre el ciclo de vida, aclaró que con la llegada del frío la colonia no desaparece como tal, sino que mueren obreras y machos, mientras que solo sobreviven las nuevas reinas, que hibernan hasta la próxima temporada.
Consultada sobre la posibilidad de episodios similares en otras regiones, como Bahía Blanca, Masciocchi fue clara: “Son insectos que ya están instalados. Con el cambio climático, van ampliando su distribución, por lo que es probable que empecemos a verlos en zonas donde antes no estaban”.
En cuanto a la prevención, remarcó la importancia de la observación: detectar movimiento constante de avispas entrando y saliendo de un orificio en el suelo, un tronco o una pared puede indicar la presencia de un nido. “Tenemos que acostumbrarnos a estar atentos cuando estamos al aire libre”, señaló.
También advirtió que estas avispas son atraídas por alimentos y ciertos olores. “Son depredadoras y carroñeras. En picnics o asados suelen acercarse, por lo que hay que extremar los cuidados”, indicó, y agregó que en algunas regiones ya es habitual evitar comer al aire libre en ciertos meses.
Respecto a métodos de protección, descartó la efectividad de repelentes. “No existe ningún repelente que funcione contra ellas, porque no buscan picarnos para alimentarse. Atacan cuando se sienten amenazadas”, explicó.
En ese sentido, subrayó que el riesgo aumenta cuando se trata de colonias: “Una avispa sola puede picar, pero en un nido hay miles. Si se activa la defensa, el ataque es masivo”.
Finalmente, llevó tranquilidad relativa al aclarar que no todos los casos derivan en consecuencias graves. “La mayoría de las picaduras generan reacciones leves o moderadas. Pero cuando hay muchas picaduras o una predisposición alérgica, el cuadro puede complicarse seriamente”, concluyó.









