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De Bahía Blanca al mayor premio de astrofísica: La científica que reveló el pasado oculto de la Vía Láctea

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La astrónoma nacida en nuestra ciudad recibió el Premio Kavli de Astrofísica 2026 por sus descubrimientos sobre el origen de la Vía Láctea. Sus investigaciones demostraron que nuestra galaxia creció tras fusionarse con otras galaxias más pequeñas.

La astrónoma bahiense Amina Helmi alcanzó uno de los máximos reconocimientos de la ciencia mundial. La Academia Noruega de Ciencias y Letras la distinguió con el Premio Kavli de Astrofísica 2026 por sus aportes para comprender cómo se formó la Vía Láctea.

Helmi comparte el galardón con los investigadores Vasily Belokurov y Rodrigo Ibata. Los tres fueron premiados por descubrir evidencias que demostraron que nuestra galaxia se construyó a través de sucesivas fusiones con galaxias más pequeñas.

La ceremonia de entrega se realizará en septiembre en Oslo. Además del prestigio internacional, los científicos compartirán un premio de un millón de dólares.

Una bahiense que cambió la historia de la astronomía

Amina Helmi nació en Bahía Blanca el 6 de octubre de 1970. Estudió Astronomía en la Universidad Nacional de La Plata y luego obtuvo su doctorado en la Universidad de Leiden, en los Países Bajos.

Actualmente se desempeña como profesora e investigadora en la Universidad de Groningen. Desde allí lidera estudios que buscan reconstruir el pasado de la Vía Láctea a partir de millones de estrellas.

Su especialidad se conoce como arqueología galáctica. Esta disciplina analiza la composición química, la edad y el movimiento de las estrellas para reconstruir la historia de una galaxia, del mismo modo que un arqueólogo estudia restos antiguos para entender una civilización.

El descubrimiento que revolucionó la ciencia

El primer gran hallazgo de Helmi llegó en 1999. Durante su doctorado detectó un grupo de estrellas cercanas al Sol que se movían de manera diferente al resto.

Aquellas estrellas resultaron ser los restos de una galaxia que había sido absorbida por la Vía Láctea miles de millones de años atrás. El trabajo se publicó en la prestigiosa revista Nature y marcó un antes y un después en la astronomía moderna.

Con el paso del tiempo, la comunidad científica bautizó esos rastros estelares como las “corrientes de Helmi”, en reconocimiento a la investigadora argentina.

Cómo descubrió la gran colisión de la Vía Láctea

Años después, gracias a los datos obtenidos por el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea, Helmi logró identificar la última gran fusión que experimentó nuestra galaxia.

La investigación reveló que hace unos 10.000 millones de años la Vía Láctea chocó y absorbió otra galaxia. Ese sistema recibió el nombre de Gaia-Encelado.

El descubrimiento permitió explicar cómo se formó gran parte de la estructura actual de la galaxia. Además, resolvió una de las principales dudas de los astrónomos sobre el origen de la Vía Láctea.

Según explicó Helmi, después de aquella enorme colisión no ocurrieron fusiones de gran magnitud. Por eso la galaxia tuvo tiempo suficiente para estabilizarse y adquirir la forma ordenada que observamos hoy.

Una pasión que comenzó en la infancia

El interés de Helmi por el universo nació cuando tenía apenas 11 años. Durante unas vacaciones familiares visitó el Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires y quedó fascinada por las imágenes del cielo proyectadas en la cúpula.

Poco tiempo después, un curso escolar de astronomía terminó de despertar su vocación científica.

La lectura de la novela “Contacto”, escrita por el astrónomo Carl Sagan, también influyó en su decisión de dedicarse a estudiar el universo.

“Lo que más me atrae es usar la belleza de las matemáticas para entender el cosmos”, expresó en una entrevista reciente.

Los desafíos que aún busca resolver

Aunque Gaia dejó de funcionar el año pasado, la misión todavía tiene información valiosa por entregar.

Helmi explicó que quedan dos grandes publicaciones de datos previstas para los próximos años. Ese material permitirá profundizar el estudio de la historia temprana de la Vía Láctea.

Entre las preguntas que aún intenta responder se encuentran cómo era la galaxia antes de la gran fusión y qué pueden revelar las estrellas sobre la misteriosa materia oscura, uno de los mayores enigmas de la física moderna.

Mientras continúa buscando respuestas, la científica nacida en Bahía Blanca ya ocupa un lugar destacado en la historia de la astronomía mundial gracias a descubrimientos que cambiaron para siempre la forma de entender nuestro rincón del universo.