El documento apareció entre papeles personales en la casa del abuelo del joven. Su ausencia había generado una investigación judicial y demoró la inscripción del fallecimiento en el RENAPER.
El certificado de defunción de Facundo Astudillo Castro fue encontrado el pasado fin de semana en la vivienda de su abuelo, casi seis años después de la muerte del joven y cuando su ausencia había dado lugar a una investigación judicial para determinar qué había ocurrido con esa documentación.
El hallazgo fue realizado por Cristina Castro, madre de Facundo, quien informó que el certificado se encontraba guardado junto a otros documentos personales de importancia en el domicilio de su padre.
En un escrito presentado ante la Justicia, la mujer señaló que el sábado 1° de agosto encontró “el certificado de defunción, el acta de retiro del cuerpo y demás documentación oportunamente entregada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)”.
Cristina Castro explicó además que esa documentación no había podido ser localizada cuando fue requerida por la Justicia en febrero de este año debido a la difícil situación personal y familiar que atravesaba en ese momento.
La falta del documento originó una causa judicial
La ausencia del certificado fue advertida cuando las autoridades del cementerio de Pedro Luro solicitaron la documentación necesaria para completar la licencia de inhumación. A partir de esa situación se inició una serie de actuaciones entre el Ministerio Público Fiscal, el juez federal Walter López Da Silva y posteriormente la Cámara Federal.
El certificado original había sido confeccionado por el Cuerpo Médico Forense y entregado el 3 de septiembre de 2020 a la médica Virginia Creimer, perito de la querella, luego de que la entonces jueza federal María Gabriela Marrón autorizara la entrega del cuerpo a la familia.
La madre del joven también explicó que pocos días antes de que la Justicia le solicitara la documentación había sufrido la muerte de otro de sus hijos, una situación que, según indicó, le provocó un profundo estado de conmoción y dificultó recordar dónde se encontraba el certificado.
Asimismo, sostuvo que desconocía el procedimiento administrativo necesario para inscribir el fallecimiento de su hijo en el Registro Nacional de las Personas (RENAPER), trámite que aún permanecía pendiente.
Un caso que sigue sin esclarecerse
Facundo Astudillo Castro desapareció el 30 de abril de 2020, en plena pandemia de coronavirus, cuando viajaba desde Pedro Luro hacia Bahía Blanca. Durante el trayecto fue interceptado por efectivos de la Policía Bonaerense en el marco de las restricciones de circulación vigentes en ese momento.
Su cuerpo fue encontrado 107 días después, el 15 de agosto de 2020, en un cangrejal de Villarino Viejo.
La autopsia oficial determinó que la muerte se produjo por asfixia por sumersión, aunque la Justicia nunca pudo establecer si se trató de un accidente, un suicidio o un homicidio.
Desde el inicio de la investigación, la familia sostuvo que Facundo fue víctima de una desaparición forzada seguida de muerte y responsabilizó a efectivos de la Policía Bonaerense.
En paralelo a la causa principal, la Justicia también investigó presuntas irregularidades durante la instrucción del expediente. En ese marco, el perito Marcos Herrero fue condenado por falso testimonio agravado tras comprobarse que incorporó pruebas falsas a la investigación.









