A medio año de la media sanción de su ley en la Cámara de Diputados bonaerense, acompañantes terapéuticos protestaron en la puerta de la Legislatura para pedir por el tratamiento del marco normativo que los reconoce como profesionales de la salud y les otorga derechos laborales.
El pasado 18 de septiembre, Diputados le dio media sanción a la ley que busca reglamentar la actividad de los acompañantes terapéuticos en la provincia de Buenos Aires, un reclamo que ya acumulaba varios años. La iniciativa apunta a jerarquizar una profesión clave dentro de los equipos interdisciplinarios de salud y derechos humanos, y define tanto derechos como obligaciones para quienes ejercen en hospitales, centros comunitarios, instituciones privadas y en ámbitos familiares.
Sin embargo, en el Senado bonaerense aún no hubo ningún avance en comisiones del proyecto, que tiene estado parlamentario hasta diciembre de este año. Por eso, acompañantes terapéuticos desplegaron una campaña por toda la provincia para exigir que su ley se motorice.
“Después de una asamblea que hicimos entre un montón de acompañantes de toda la provincia, decidimos salir con una campaña fuerte de firmas y de charlas con Concejos deliberantes de distintos municipios para que se aprueben proyectos de apoyo a nuestra ley”, expuso el técnico superior en Acompañamiento Terapéutico, Matías Trebucq en diálogo con Diputados Bonaerenses.
Gracias a la difusión de su campaña, llegaron a más de 4 mil firmas y recibieron la ayuda y la empatía de numerosas personas que pasaron por las calles linderas de la Legislatura. “La mayoría o tienen un familiar que cuenta con un acompañante terapéutico o tienen un familiar que se formó como acompañante terapéutico y conocen la realidad de precarización que vivimos o hoy. Algunos nos decían que cuando sean viejos van a necesitar un acompañante terapéutico, entonces se disponían a firmar y a escucharnos”, valoró Trebucq.
En ese sentido, el también militante del Frente de Izquierda Unidad (FIT-U) valoró que la ley que espera pasar por el Senado otorga reconocimiento profesional, autonomía y derechos laborales a los acompañantes terapéuticos, pero también señaló que es necesaria su plena implementación para cambiar la realidad de este sector sanitario.
“Sabemos que para eso va a venir también otra lucha, pero claramente necesitamos primero la ley para poder exigir, a partir de una plena implementación, que no las conozcan como tales. Hoy la realidad laboral de los acompañantes terapéuticos es de absoluta precarización. La mayor de los y las acompañantes trabajan de manera tercerizada como monotributistas en lugares donde no son reconocidos tanto en el Estado, nos ven como asistentes geriátricos”, lamentó Trebucq.
En rigor, los acompañantes terapéuticos suelen realizar su labor bajo la figura de monotributistas, pese a ser parte de los equipos disciplinarios en áreas del Estado, en centros comunitarios, en hospitales públicos o en unidades sanitarias. Como el nomenclador de discapacidad nacional no reconoce sus roles, para poder cobrar un salario deben figurar como “maestro de apoyo”.
“La provincia de Buenos Aires, que es la que más acompañantes terapéuticos tiene, viene muy atrasada en esto porque ya hay 14 provincias que ya tienen sus leyes de ejercicio profesional. También tiene un plan de desmanicomialización muy fuerte que viene aplicándose hace seis años, que ha incorporado acompañantes pero no reconocidos como tales”, apuntó Trebucq.
De qué trata la ley de acompañantes terapéuticos, que debe pasar por el Senado
El articulado establece que las instituciones públicas y privadas que brinden servicios de atención o internación de personas con padecimientos de salud mental deberán incorporar en sus equipos interdisciplinarios la figura de los acompañantes terapéuticos, cuya función central será “acompañar y contener a las personas en su vida cotidiana, favorecer su autonomía, garantizar derechos y colaborar en el tratamiento indicado por el equipo de salud”.
En ese sentido, el escrito que logró la aprobación de Diputados marca que la práctica podrá ejercerse de manera autónoma, como parte de instituciones, o incluso por disposición judicial, lo que otorga flexibilidad a un rol cada vez más demandado en contextos de desmanicomialización.
Por caso, el proyecto de ley que espera el visto bueno del Senado, fija requisitos para la habilitación profesional al señalar que los acompañantes terapéuticos deberán contar con un título o certificado reconocido y estar inscriptos en el Registro de Acompañantes Terapéuticos de la Provincia (REAT) y en el Registro Único de Profesionales (RUP). Para quienes ejercen de manera empírica, se prevé un sistema de acreditación de competencias laborales coordinado por el Ministerio de Salud con reconocimiento a la trayectoria de quienes ya cumplen funciones pero sin marco legal, dándoles un camino para formalizar su actividad.
En cuanto a los derechos, la iniciativa garantiza la percepción de honorarios equivalentes a los de otros profesionales de la salud, la cobertura de gastos vinculados a la práctica y la posibilidad de ejercer la docencia e integrar equipos interdisciplinarios, al tiempo que contempla el derecho a retirarse de situaciones de riesgo y a que sus aportes previsionales sean reconocidos en igualdad de condiciones
La iniciativa es fruto de un largo proceso de discusión parlamentaria que comenzó en 2018 con el impulso de distintas bancadas, pero en esta etapa tomó fuerza a partir de los proyectos presentados por las diputadas Alejandra Lordén de UCR – Unión Cívica Radical, Abigail Gómez, quien pertenecía a La Libertad Avanza y Laura Cano del Frente de Izquierda, en articulación con el colectivo de trabajadores del sector. (diputadosbsas)









