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Advierten que la caída de la natalidad obliga a la escuela a repensarse para el futuro

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El descenso de nacimientos ya está achicando la escuela argentina: para 2030 habrá 1,2 millones de estudiantes menos. Para Argentinos por la Educación, la clave es evitar que ese ajuste silencioso derive en pérdida de recursos y convertirlo en una oportunidad real para mejorar aprendizajes.

La caída de la natalidad dejó de ser una proyección estadística para transformarse en un fenómeno visible dentro de las aulas. “La proyección es una baja de casi el 30% de alumnos para 2030, lo que equivale a 1.2 millones de estudiantes menos”, dijo Massimiliano Pisani, Analista de Relaciones Gubernamentales y miembro de la ONG Argentinos por la Educación.

El impacto, aseguró, “ya se ve en el nivel inicial y primario”, donde la escasez de vacantes quedó en el pasado. ¿Están las autoridades tomando nota de esto?

Para Pisani, este escenario obliga a una intervención urgente: “Si posponemos esto, va a pasar el momento del bono demográfico”. La expresión alude al período en el que la población en edad activa crece en relación con la población dependiente (niños y adultos mayores). En educación, Pisani lo adapta a la dinámica escolar: menos nacimientos implican menos alumnos, pero los recursos del sistema —edificios, docentes, presupuesto— no caen automáticamente al mismo ritmo.

Esa brecha temporal genera una ventana única: durante algunos años habrá más capacidad instalada por estudiante, lo que permitiría invertir mejor, reorganizar el sistema y mejorar aprendizajes. Si no se actúa, ese “excedente” se diluye y la oportunidad se pierde.

Lo que está en juego es el destino de los recursos educativos, en un sistema que “no puede permitirse que esta transición pase sin pena ni gloria” ni que se traduzca en recortes automáticos. La baja de matrícula, explicó, no se debe a deserción sino principalmente a la “transición demográfica y la caída de la natalidad”.

Uno de los puntos más sensibles es el plantel docente. Pisani rechaza la idea de que menos chicos implique directamente menos maestros: “No es algo lineal. Las decisiones de política pública no deben ser reducir el plantel, sino utilizarlo mejor”. Para justificarlo, apeló a los datos de la crisis de aprendizaje: “Uno de cada dos chicos tiene problemas de comprensión lectora en tercer grado” y “solo 10 de cada 100 terminan la secundaria en tiempo y forma”.

Hoy el promedio nacional es de 16 alumnos por docente y podría caer a 12. Pero Pisani advierte que “reducir tanto el porcentaje de alumnos no muestra una mejora sustancial en la calidad”. La alternativa es reorganizar: “Hay que pensar en una inversión inteligente”, como agrupar secciones con baja matrícula, optimizar edificios y desplegar figuras como “tutorías” o “parejas pedagógicas” para trabajar la complejidad dentro del aula.

La transición demográfica, insistió, “es una oportunidad porque genera más recursos que debemos usar mejor”. El desafío, sintetiza, es doble: actuar ya y coordinar a toda la comunidad educativa. De lo contrario, el país podría atravesar su “Oportuncrisis” sin aprovecharla. (Infocielo)