El exdefensor bahiense integró el plantel que eliminó a Inglaterra en Francia 1998. Casi tres décadas después, su hijo Nicolás Paz buscará escribir una página similar con la Selección Argentina en las semifinales del Mundial 2026.
El fútbol suele regalar historias que parecen escritas de antemano. A horas de una nueva semifinal de la Selección Argentina en el Mundial 2026, Bahía Blanca vuelve a tener un motivo especial para mirar el partido con orgullo: el apellido Paz vuelve a estar ligado a una instancia decisiva de una Copa del Mundo.
Hace 28 años, el bahiense Pablo Paz integró el plantel argentino que protagonizó una de las victorias más recordadas de la historia reciente de la Albiceleste: la eliminación de Inglaterra en los octavos de final del Mundial de Francia 1998, en un encuentro inolvidable que se definió por penales.
Ahora, la historia parece encontrar un nuevo capítulo. Su hijo, Nicolás Paz, nacido en España pero que eligió representar a la Argentina, forma parte del seleccionado nacional y sueña con ser protagonista en las semifinales del Mundial 2026.
Para Bahía Blanca, la presencia de Pablo Paz en aquella generación mundialista sigue siendo un motivo de orgullo. Formado futbolísticamente en la ciudad antes de desarrollar una destacada carrera profesional, el exdefensor integró uno de los planteles más recordados de la Selección.
Una coincidencia que une generaciones
La historia de los Paz no es la única que conecta a la Selección de 1998 con la actual. También aparece el apellido Simeone.
En Francia 1998, Diego Simeone fue uno de los líderes del equipo dirigido por Daniel Passarella y protagonista de aquella histórica clasificación frente a Inglaterra. Hoy, casi tres décadas después, su hijo Giuliano Simeone forma parte del plantel argentino que busca conquistar el Mundial 2026.
Las coincidencias reflejan el paso del tiempo y la continuidad de una misma pasión: hijos de futbolistas mundialistas que ahora intentan escribir su propia historia con la camiseta argentina.
Orgullo bahiense
Mientras toda la ciudad sigue de cerca la campaña de la Selección, Bahía Blanca vuelve a tener representación en un momento trascendental del fútbol argentino.
La historia de Pablo Paz y la ilusión que hoy encarna Nicolás vuelven a demostrar que el legado futbolístico puede atravesar generaciones y que, casi treinta años después, un apellido con raíces bahienses vuelve a estar ligado al sueño de alcanzar una final del mundo.









