El temporal de lluvia e inundaciones del pasado 7 de marzo dejó al Conservatorio de Música de Bahía Blanca en una situación crítica. Destruyó la sede y dejó a estudiantes sin espacio para clases.
La sede ubicada en la calle Belgrano al 400 sufrió graves daños tras la inundación, lo que dejó al edificio inutilizable y a la comunidad educativa sin un espacio donde desarrollar sus actividades. “El agua entró por todos lados, rompió el portón de entrada y arrasó con todo”, describió Celeste Malanga, presidenta del Centro de Estudiantes.
Los problemas estructurales del edificio comenzaron con la tormenta de granizo del 2 de febrero, cuando la fuerza del agua perforó los techos, permitiendo filtraciones desde arriba y agravando el ingreso por el portón, según relató la estudiante.
No obstante, luego del evento climático que tuvo lugar el pasado mes, la inundación alcanzó casi un metro y medio de altura en el edificio educativo, lo que destruyó documentos, archivos históricos, libros y muebles. “La tormenta hizo un desastre. Todo quedó empapado de barro y aguas cloacales, así que no tuvimos más opción que tirarlo”, agregó.
Según aportó la titular del gremio estudiantil, los instrumentos musicales tampoco escaparon a los destrozos causados por el temporal. “Perdimos pianos, guitarras, violines. Los instrumentos de madera no se pueden recuperar; el agua y el paso del tiempo no son una buena combinación para ellos”, lamentó Malanga.
El Conservatorio también cuenta con espacios en la calle Lamadrid al 400 y en la Escuela Primaria Nº 18, dónde la tormenta también dejó daños importantes, según los reportes. “La sede de Lamadrid también se arruinó. Aunque los escalones nos salvaron de lo peor, el subsuelo quedó arruinado: se dañaron la sala de profesores y la cocina de los auxiliares”, explicó la dirigente estudiantil.
A pesar de la destrucción, el Conservatorio de Música ha recibido donaciones y se están organizando una serie de actividades a beneficio. Sin embargo, la falta de un edificio adecuado impide la recuperación y se convirtió en el principal reclamo de la comunidad educativa. “No tenemos sede, no tenemos instrumentos, no tenemos nada para comenzar las clases, y no podemos seguir esperando”, enfatizó Malanga.
En ese marco, el jueves pasado, estudiantes y docentes realizaron una asamblea para acordar un reclamo formal. “Vamos a redactar una carta para contar cómo se vive en el Conservatorio desde hace 62 años, qué lo hace funcionar y por qué necesitamos con urgencia un edificio provisorio para retomar las clases”, detalló la titular del Centro.
Vale remarcar que el pedido inmediato de un espacio temporal, se suma a un reclamo histórico: la construcción de un edificio propio que la comunidad del Conservatorio viene demandando desde hace años. “Necesitamos aulas espaciosas y lugares de grabación; es decir, recursos básicos que requiere el estudio de una rama artística como lo es la música”, concluyó la representante del gremio estudiantil.
