El secretario de Planeamiento Urbano del municipio defendió el proyecto del nuevo Código de Ordenamiento Urbano y Territorial y aseguró que la iniciativa apunta a actualizar una normativa vigente desde 1991, incorporar criterios ambientales y de infraestructura y reducir la discrecionalidad en el uso del suelo.
“El código nuevo viene a poner blanco sobre negro”, sostuvo el funcionario al explicar que muchas actividades y construcciones que hoy deben tramitarse por excepción pasarían a estar contempladas directamente en la norma.
José Zingoni remarcó en CAFEXMEDIO que el proyecto “no es una actualización” del código actual, sino una nueva regulación para todo el partido de Bahía Blanca, ajustada a la normativa provincial y pensada para una ciudad que cambió profundamente en los últimos 35 años.
“Lo que presentamos es un proyecto muy depurado, con una evaluación bastante buena desde la Provincia, que nos permite empezar a conversar con todos los actores involucrados”, indicó.
Menos excepciones y reglas más claras
El secretario explicó que uno de los objetivos centrales es disminuir la cantidad de excepciones que llegan al Concejo Deliberante.
“Lo que busca justamente un código nuevo es que esas cosas que estaban desajustadas o no contempladas en la normativa ya queden contempladas dentro de la norma”, señaló.
Como ejemplo mencionó los usos comerciales y turísticos que surgieron en las últimas décadas y que el código vigente no contemplaba, obligando a tramitar permisos especiales. La nueva propuesta incorpora una tabla de usos más general y flexible, pero al mismo tiempo establece con mayor claridad qué actividades están prohibidas y cuáles requieren convalidación provincial.
Edificios, densidad y servicios
Consultado sobre la construcción en altura y los edificios multifamiliares, Zingoni aseguró que el proyecto vincula directamente la densidad poblacional con la capacidad de las infraestructuras.
“No le podés dar el máximo potencial a todas las parcelas. Tiene que haber zonas con más potencial y otras con menos, según cómo está la ciudad y cómo funciona el mercado”, explicó.
Además, sostuvo que el nuevo código estará alineado con un Plan Urbano elaborado durante la actual gestión, que incluye diagnósticos sobre densificación y problemas de infraestructura en distintos sectores de Bahía Blanca.
Qué cambia para los vecinos
El funcionario buscó traducir el impacto de la norma a situaciones cotidianas. Señaló que en barrios residenciales hoy existen restricciones para construir muros medianeros y frontales, una limitación que el nuevo código flexibilizaría por razones de seguridad y mantenimiento.
“Hoy no le decimos que no a la ligustrina, pero sí va a tener la posibilidad de levantar un cerco más seguro”, ejemplificó.
También anticipó cambios en el diseño de veredas y arbolado urbano. La propuesta invierte la lógica actual: en lugar de adaptar el árbol al tamaño del cantero, el cantero deberá adaptarse a las necesidades de la especie.
“Para nosotros la planta urbana es clave y tiene que crecer bien”, afirmó.
Inundaciones y nuevas tecnologías
Otro de los ejes destacados es la incorporación de criterios de gestión hídrica. Zingoni informó que el municipio trabaja con un mapa de peligrosidad de inundación de alta precisión elaborado a partir de vuelos con drones y modelos digitales del terreno.
“La Provincia nos pasó un plano de cotas cada veinticinco centímetros, lo que nos permite calcular con mucha precisión cómo escurre el agua”, detalló.
Según explicó, esa información permitirá identificar áreas inundables y establecer requisitos constructivos específicos para quienes vivan en ellas.
Participación ciudadana y debate político
El proyecto ya fue distribuido entre colegios profesionales, sociedades de fomento, el Consejo del Hábitat, el Consejo del Ambiente y los concejales. Zingoni confirmó que habrá instancias de participación antes de su tratamiento legislativo.
“Lo abrimos bien como para dejar en claro que no hay nada que esconder y que estamos abiertos a todos los debates que sean necesarios”, afirmó.
La intención del Ejecutivo es completar las instancias técnicas y obtener la autorización provincial para elevar el proyecto al Concejo Deliberante hacia octubre, momento en el que comenzará formalmente el debate político sobre el futuro ordenamiento urbano de Bahía Blanca.









