El exdiputado nacional justicialista se refirió a los incidentes en el Bahía Blanca Plaza Shopping, cuestionó los métodos utilizados en el reclamo sindical y advirtió sobre el impacto negativo en la ciudad y sus posibilidades de desarrollo.
Dámaso Larraburu fue una de las primeras voces del justicialismo local en repudiar los hechos de violencia ocurridos en el centro comercial de nuestra ciudad. En entrevista con CAFEXMEDIO, planteó una posición tajante y remarcó que ningún reclamo justifica acciones fuera del marco legal.
Larraburu consideró que existe una mirada equivocada al intentar vincular la identidad política con la tolerancia o rechazo a la violencia. “No importa si alguien es peronista, radical o socialista. La violencia no tiene color político, es violencia”, sostuvo, marcando distancia de sectores que evitaron pronunciarse.
Desde su experiencia personal, recordó episodios de conflictividad en la ciudad y aseguró que quienes hoy conducen espacios políticos “no conocen la historia” ni las consecuencias que estos hechos tuvieron en el pasado. “A Bahía Blanca la violencia le costó mucho y no es bueno volver a eso”, afirmó.
En ese sentido, defendió el derecho de los trabajadores a reclamar, pero cuestionó con firmeza las formas. “Si no te pagan, hay herramientas legales: abogados, denuncias, vías judiciales. No es ir a romper todo”, expresó. Incluso fue más allá al advertir que, de comprobarse situaciones irregulares como retenciones indebidas de trabajadores, el camino correcto hubiera sido una denuncia penal inmediata.
El dirigente también puso el foco en el impacto que estos episodios generan en la imagen de la ciudad. “Bahía sale en todos los medios del país por hechos de violencia, y eso espanta inversiones. El capital es cobarde”, señaló, en relación a los esfuerzos recientes por posicionar a la ciudad como un polo atractivo para el desarrollo.
Al comparar con otras experiencias sindicales, destacó la evolución de algunos gremios locales hacia prácticas más dialoguistas, y subrayó que la mayoría de los dirigentes históricos se caracterizaban por el respeto y la negociación. “Había discusiones, internas, pero nunca violencia”, recordó.
Sobre la situación puntual en el shopping, Larraburu evitó pronunciarse sobre el fondo del conflicto por desconocer los detalles, aunque insistió en que, aun si el reclamo fuera legítimo, “se equivocaron en la forma”. También deslizó que no todos los sectores del movimiento obrero comparten lo ocurrido, aunque muchas veces prevalecen los gestos de respaldo interno.
Finalmente, reiteró su preocupación por el daño institucional y simbólico que generan estos hechos: “No le hace bien a nadie, ni a los trabajadores, ni a los empresarios, ni a la ciudad. Nos hace retroceder a etapas que no queremos volver a vivir”.









