El conflicto universitario vuelve a escalar con un nuevo paro nacional docente y no docente que, según advierten desde el sector, ya no puede explicarse únicamente en términos gremiales.
En Bahía Blanca, la medida se replica con fuerza en la Universidad Nacional del Sur, en un contexto que combina salarios deteriorados, falta de financiamiento y las consecuencias aún visibles de la inundación del 7 de marzo.
Sergio Zaninelli, secretario general de ADUNS, sostuvo que la situación “excede el marco gremial” y apuntó directamente contra el Gobierno nacional por la suspensión de la ley de financiamiento universitario (27.795), aprobada en reiteradas ocasiones por el Congreso.
Según explicó, la norma no solo contemplaba la recomposición salarial, sino también el refuerzo de becas estudiantiles y el aumento del presupuesto para el funcionamiento de las universidades. “Es una ley integral que podría solucionar gran parte de la crisis del sistema universitario”, afirmó en CAFEXMEDIO.
Salarios en caída y fuga de docentes
Uno de los puntos más críticos es el nivel salarial. De acuerdo a Zaninelli, un docente universitario con dedicación semiexclusiva (20 horas semanales) percibe alrededor de 500 mil pesos, mientras que uno con dedicación exclusiva ronda el millón.
En ese sentido, fue tajante: “Hoy todos los cargos docentes universitarios, salvo los más altos, están por debajo de la línea de la pobreza y algunos incluso por debajo de la indigencia”.
El impacto ya se hace sentir dentro de las aulas. “Hay docentes que están renunciando para buscar otros trabajos. Son profesionales altamente calificados que la universidad no va a poder recuperar si esta situación continúa”, advirtió.
Presupuesto insuficiente
A la problemática salarial se suma la cuestión presupuestaria. Zaninelli detalló que cerca del 90% de los recursos universitarios se destinan a salarios, dejando un margen muy reducido para funcionamiento y becas.
Tras dos años sin presupuesto aprobado, en 2026 se sancionó una partida de 4,6 billones de pesos, lejos de los 7,2 billones que reclamaban los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
“Las universidades necesitan al menos un 50% más para funcionar adecuadamente, y ni siquiera estamos hablando de crecimiento, sino de sostener lo que había en 2023”, explicó.
El golpe de la inundación
En el caso particular de Bahía Blanca, la crisis se agrava por los daños provocados por la inundación del 7 de marzo. La reconstrucción de la Universidad Nacional del Sur fue estimada en 13 mil millones de pesos, pero desde el Gobierno nacional solo se enviaron 1.600 millones.
“El Estado es el responsable de reconstruir la universidad. No es del rector ni de los docentes, es un organismo estatal”, remarcó.
Si bien hubo aportes solidarios de otras universidades, empresas y graduados, los fondos resultan insuficientes para cubrir los daños.
Paro y nueva movilización
El paro docente se extenderá durante toda la semana, con continuidad prevista a fin de mes. En paralelo, ya se proyecta una nueva marcha nacional universitaria para el 23 de abril, a dos años de la primera gran movilización.
El entrevistado destacó el carácter transversal de esas manifestaciones: “No fue solo la comunidad universitaria, fue la sociedad en su conjunto defendiendo la educación pública”.
Sin embargo, reconoció que el escenario general es cada vez más complejo. “Las consignas son las mismas, pero la situación es cada vez peor”, concluyó.









