“Internet se cae, pero los radioaficionados seguimos”, dijo un enamorado de esta pasión. Días atrá falleció uno de los referentes locales más importantes: Carlos Almirón, quien fue un férreo difusor de esta extraordinaria manera de comunicar-
“Internet se cae, pero los radioaficionados seguimos”, afirma con una sonrisa Federico Mainz (LU5UFM), radioaficionado del Radio Club Pampeano (LU1UG), quien desmitificó una actividad que muchos consideran del pasado, pero que sigue más vigente que nunca. Lejos de ser un simple hobby, la radioafición es una pasión que combina experimentación, servicio a la comunidad y la capacidad de conectar con el mundo de formas impensadas.
Mainz, quien fue introducido en este mundo por su suegro, Pedro Ramos, lo describe como “altamente vicioso”. Sin embargo, es una pasión que va más allá de pasar horas frente a un equipo. “Un radioaficionado no es solamente hablar por radio, sino estar también a disposición de la sociedad cuando hay una catástrofe. Puede fallar Internet, la electricidad, la telefonía, pero la radio siempre está”, explicó, recordando el rol clave que cumplieron en inundaciones como las de Bahía Blanca o La Plata.
La esencia de la radioafición, según Federico, radica en la experimentación y la autosuperación. “Hacemos antena y hacemos radio con cualquier cosa”, asegura. Con orgullo, cuenta su propia experiencia: “Mi antenita está hecha de palo y alambre y con esa antena puedo comunicar a través de satélites y llegar a gran parte del continente americano completo”.
Las posibilidades de comunicación son casi ilimitadas y dependen del equipo, la antena y las condiciones atmosféricas. Con un simple handy se puede cubrir toda la zona de General Pico gracias a un repetidor, pero con otros equipos se puede hablar con toda la Argentina, países limítrofes, Europa o incluso Asia. “Japón es un caso muy lindo, porque tienen muy presente al castellano. Vos hablás con un japonés y te sale hablando en español, se ponen a prueba ellos”, relató Mainz, destacando una anécdota curiosa.
Lejos de ser desplazada por las nuevas tecnologías, la radioafición las ha incorporado. Hoy, una computadora puede decodificar señales para comunicarse con muy poca potencia a cualquier hora del día. Incluso se pueden transmitir imágenes o, para los más audaces, hacer rebotar una señal en la luna para que llegue al otro lado del planeta. “Básicamente, le apuntás a la luna, la señal rebota y aparece del otro lado del mundo, como si la luna fuese un espejito”, describió. (, Infopico Radio 99.9)
foto: RCA Sociedad Nacional









