Miguel Glatstein es un médico pediatra y toxicólogo argentino que reside en Israel hace 15 años. Actualmente trabaja en el Ichilov Medical Center de Tel Aviv. En una entrevista exclusiva, describió cómo la guerra contra grupos fundamentalistas transformó la vida cotidiana de millones de personas.
El médico relató que los ataques con misiles ocurren varias veces al día. “Llegan mensajes al teléfono avisando que habrá una alarma en pocos minutos”, explicó Glatstein. Ante cada aviso, las familias deben correr a los refugios, muchas veces durante la madrugada, para protegerse de proyectiles altamente peligrosos.
El impacto psicológico en los más chicos
Glatstein mostró una gran preocupación por la salud mental de los niños. Según su testimonio, los menores son quienes más sufren las consecuencias del conflicto prolongado. El crecimiento de toda una generación está marcado por el estrés de las sirenas y la falta de clases presenciales.
Como especialista en toxicología, el médico advirtió sobre un aumento en los casos de abuso de sustancias y suicidios. Estos problemas surgen como respuesta al trauma agudo que genera vivir bajo fuego constante. A pesar de los esfuerzos por mantener una vida “normal”, las secuelas psicológicas son profundas y visibles.
Un hospital bajo tierra y el rechazo al extremismo
La logística sanitaria en Israel se adaptó a la emergencia bélica. Gran parte del hospital donde trabaja Glatstein funciona ahora bajo tierra para garantizar la seguridad de pacientes y médicos. Allí atienden heridos por impactos directos e intoxicaciones por humo tras las explosiones.
Finalmente, el profesional aclaró su postura política frente al conflicto internacional. Se definió como un pacifista crítico del gobierno de Netanyahu, pero firme contra el terrorismo de Irán y Hezbollah. “Nadie aquí tiene odio al pueblo iraní; el problema es el fundamentalismo que produce estas guerras”, concluyó el médico argentino.









