El subsecretario de Transporte y Movilidad Urbana de Bahía Blanca, Fabián Lliteras, trazó un diagnóstico crudo sobre la situación del transporte público local: “el sistema está roto”. La definición se apoya en una combinación de factores económicos que afectan tanto a la estructura de costos como a la cantidad de usuarios.
Según detalló en CAFEXMEDIO, uno de los principales problemas es el fuerte incremento en insumos clave, como el combustible, que aumentó cerca de un 50% desde el último estudio de costos. A esto se suma una caída significativa en la cantidad de pasajeros, que en marzo osciló entre el 15% y el 19%.
Para el funcionario, esta baja responde a múltiples causas. “Es un mix”, explicó, al vincularla principalmente con la recesión económica. En ese sentido, señaló que la merma en el uso del transporte coincide con la caída en el consumo que reportan los comerciantes. “Hay menos actividad económica, menos gente que se mueve para trabajar o consumir, y eso impacta directamente”, sostuvo. También mencionó el posible efecto de alternativas como plataformas digitales de transporte, aunque consideró que su incidencia es menor.
Lliteras advirtió que esta tendencia no es exclusiva de la ciudad, sino que se replica en otros puntos del país, incluso en el AMBA, donde la caída de pasajeros ronda cifras similares. Frente a este escenario, defendió la necesidad de sostener el sistema: “cuando estas variables se revierten, si no hay transporte público, el usuario se queda sin opciones”.
En su análisis, también apuntó al rol del Gobierno nacional. Señaló que la quita de subsidios impactó directamente en el sistema, pero además cuestionó la falta de intervención ante aumentos de costos como el del combustible. “Se podían haber tomado medidas para evitar trasladar esos aumentos al usuario”, afirmó.
Esquema de “esfuerzo compartido”
Para hacer frente a la crisis, el municipio avanzó en un esquema que combina aportes estatales, ajustes tarifarios y cambios en los beneficios. Uno de los puntos centrales es que los usuarios frecuentes —quienes más utilizan el servicio— no tendrán aumentos en esta primera etapa. Esto se logró incrementando el porcentaje de subsidio municipal destinado a ese segmento.
En paralelo, se aplicará una suba en la tarifa general y se limitará la cantidad de viajes gratuitos por persona. Además, el sistema prevé actualizaciones en los próximos tramos atadas a la inflación (IPC más un 3%), junto con una reducción progresiva del subsidio municipal.
“El municipio hace un gran esfuerzo, pero también está atravesado por la situación económica general”, remarcó el funcionario, al justificar la necesidad de ir ajustando el esquema.
Hacia un nuevo sistema
Más allá de las medidas coyunturales, Lliteras adelantó que el Ejecutivo trabaja en un proyecto integral para reformular el sistema de transporte. La iniciativa incluirá una nueva licitación de las líneas, con el objetivo de otorgar mayor previsibilidad a las empresas y fomentar inversiones.
Entre los problemas actuales, mencionó la antigüedad de las unidades, producto de años sin mecanismos efectivos de renovación. “Con contratos más largos, de cinco o diez años, se puede generar un esquema que permita mejorar la calidad del servicio”, explicó.
El proyecto sería enviado al Concejo Deliberante en un plazo aproximado de 45 días. Mientras tanto, el sistema seguirá bajo monitoreo permanente. “Hoy tenemos herramientas que nos permiten ver en tiempo real cómo reacciona”, destacó.
En ese marco, el desafío será sostener el servicio en un contexto adverso, equilibrando costos, tarifas y subsidios, sin perder de vista la necesidad de garantizar el acceso al transporte para los usuarios.









