El propietario de la estancia Los Potrillos, ubicado sobre la Ruta Provincial 51, a la altura del kilómetro 721, camino a Estación Corti, expresó su profundo malestar luego de que un importante operativo de control se desplegara en el lugar a raíz de una denuncia que advertía sobre la presunta organización de una fiesta clandestina.
Según relató el dueño del predio, Darío Barletta, hasta el establecimiento arribó un móvil de la Policía y dos vehículos pertenecientes a áreas de Fiscalización y Habilitaciones de la Municipalidad de Bahía Blanca. Los agentes permanecieron allí durante más de dos horas inspeccionando las instalaciones.
El propietario aseguró que, desde el primer momento, permitió el ingreso de las autoridades, quienes recorrieron el lugar, tomaron fotografías y realizaron todas las verificaciones que consideraron necesarias. Finalmente, alrededor de las 20.30, los funcionarios se retiraron tras comprobar que no había ninguna fiesta en desarrollo, ni tampoco existían preparativos o infraestructura destinada a realizar un evento de esas características.
La situación generó un fuerte malestar en el responsable del establecimiento, quien lamentó haber quedado bajo sospecha por una denuncia que, según quedó demostrado, carecía de sustento.
Además, cuestionó el despliegue de recursos públicos para atender un procedimiento que terminó sin detectar ninguna irregularidad. A su entender, antes de movilizar tres vehículos y varios agentes hasta un predio ubicado a varios kilómetros de la ciudad, podría haberse realizado una verificación preliminar que permitiera confirmar si la denuncia tenía algún grado de veracidad.
En ese sentido, Barletta consideró preocupante que durante más de dos horas personal policial y municipal permaneciera afectado a un procedimiento que concluyó sin novedades, mientras existen otros sectores donde —según señaló— las tareas de control e inspección sí resultan necesarias y los vecinos reclaman una mayor presencia de los organismos competentes.
Para el propietario, el episodio dejó en evidencia una deficiente evaluación previa de la denuncia y una utilización poco eficiente de los recursos públicos. “Se comprobó que no había absolutamente nada. No existía ninguna fiesta ni estaba preparado el lugar para realizarla”, sostuvo, al tiempo que manifestó su preocupación por haber sido señalado injustamente como organizador de un evento clandestino que nunca estuvo previsto.









