La licenciada en Ciencias Meteorológicas, doctora en Oceanografía e investigadora superior del CONICET, Cintia Piccolo, explicó qué efectos puede tener el fenómeno de El Niño en Bahía Blanca. Anticipó mayores precipitaciones y nubosidad, pero fue categórica al descartar que su presencia implique una repetición de la extraordinaria inundación del 7 de marzo. También advirtió que los fenómenos meteorológicos pueden ser cada vez más intensos.
“Soy muy categórica en el sentido de que no tenemos que esperar condiciones similares a la inundación que tuvimos todos el 7 de marzo del 2025. Tiene que quedar claro eso”, afirmó Piccolo en CAFEXMEDIO.
Según explicó, El Niño es un fenómeno que se produce en el océano Pacífico y que interactúa con la atmósfera. El calentamiento del océano genera un intercambio de energía que modifica la circulación atmosférica y provoca cambios en los patrones meteorológicos.
En Sudamérica, sus efectos se sienten principalmente en determinadas regiones del norte del país, donde se esperan mayores precipitaciones. Bahía Blanca, en cambio, se encuentra en una zona de transición, por lo que el impacto del fenómeno tiene características diferentes.
De todos modos, Piccolo señaló que la ciudad viene atravesando una modificación de sus condiciones climáticas. “Ya lo hemos demostrado: está menos seco. En las estadísticas y el clima de cincuenta años atrás, está mucho más húmedo ahora”, explicó.
¿Qué puede pasar en Bahía Blanca?
De cara a la primavera, una estación que habitualmente presenta mayores precipitaciones en la región, la especialista consideró que Bahía Blanca puede recibir un poco más de lluvia como consecuencia del contexto climático asociado a El Niño.
Pero remarcó que esto no debe confundirse con la posibilidad de una nueva inundación extraordinaria. “Mayores precipitaciones, nubosidad, algunos períodos de calor, sobre todo en el verano”, enumeró Piccolo al describir algunos de los efectos que pueden esperarse.
La diferencia con lo ocurrido el 7 de marzo es clave. Según explicó, cuando se produjo aquella inundación Bahía Blanca no estaba atravesando un fenómeno de El Niño fuerte. El episodio respondió a “otra situación climática muy, muy… que no ocurre frecuentemente”, caracterizada por una gran cantidad de energía y turbulencia.
Por eso, la especialista insistió en que el fenómeno de El Niño no debe ser interpretado como una señal de que la ciudad volverá a atravesar un episodio de esas características.
El Niño no significa inundación
Piccolo también explicó que El Niño es un fenómeno que existe desde hace siglos y que no constituye una novedad climática.
“El Niño ocurrió siempre”, sostuvo. Incluso existen registros escritos desde el siglo XVI en zonas de Perú y otros territorios que sufrieron importantes consecuencias vinculadas al fenómeno.
Lo que cambió, según explicó, es el conocimiento que existe actualmente sobre sus características y consecuencias. Durante las últimas décadas, los científicos pudieron estudiar con mayor profundidad la relación entre el océano y la atmósfera y desarrollar herramientas que permiten monitorear su evolución.
En ese sentido, destacó la importancia de seguir las alertas oficiales y aprender a interpretarlas correctamente. “La verdad que nos brinda en forma gratuita el Servicio Meteorológico Nacional” una herramienta para mantenerse alerta ante posibles fenómenos, señaló.
La especialista explicó que una alerta amarilla no significa que necesariamente vaya a ocurrir un fenómeno severo, sino que existe la posibilidad de que suceda. Por eso, no debería implicar modificar completamente la vida cotidiana.
La situación cambia con una alerta naranja, cuando la probabilidad de ocurrencia es considerablemente mayor y se recomienda modificar actividades que puedan representar un riesgo, especialmente al aire libre.
Prepararse para fenómenos más intensos
Aunque Piccolo llevó tranquilidad respecto de una eventual repetición de la inundación del 7 de marzo por efecto de El Niño, sí dejó una advertencia hacia el futuro.
“Estamos ante una variabilidad climática importante, un calentamiento global del planeta, no solo Bahía Blanca”, explicó.
Ese escenario implica que existe mayor cantidad de energía en la atmósfera y que determinados fenómenos meteorológicos pueden presentarse con una intensidad superior a la habitual. “Los fenómenos que estábamos acostumbrados van a ser más intensos y más fuertes”, advirtió.
En el caso de Bahía Blanca, esto puede traducirse en tormentas estivales más fuertes o períodos de calor importantes. Piccolo recordó que la ciudad históricamente alcanzó temperaturas de 42 y 43 grados, por lo que una ola de calor no sería algo inédito.
“Tenemos que estar sin miedo, estar preparados. Bueno, viene una ola de calor, sabemos que eso puede pasar, cuidémonos”, recomendó.
Así, el mensaje de la especialista frente al regreso de El Niño es doble: Bahía Blanca puede atravesar una primavera y un verano con mayores precipitaciones, nubosidad y períodos de calor, pero el fenómeno no permite anticipar por sí mismo una nueva inundación como la del 7 de marzo.
La clave, sostuvo Piccolo, está en conocer el fenómeno, seguir las alertas y estar preparados ante un escenario climático en el que los eventos extremos pueden adquirir una intensidad cada vez mayor.








