El hallazgo, publicado en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, permite comprender por primera vez a nivel molecular cómo el agua interactúa con distintas superficies. Sus aplicaciones abarcan desde la biomedicina hasta la nanotecnología y la energía.
Dos investigadores de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y del CONICET realizaron un descubrimiento que podría cambiar la forma en que la ciencia comprende el comportamiento del agua sobre distintas superficies.
Se trata de un trabajo desarrollado por el doctor Gustavo Appignanesi y el licenciado Nicolás Loubet, que logró reformular conceptos vinculados a la ecuación de Young, una ley física propuesta en 1805 y utilizada desde hace más de dos siglos para explicar cómo los líquidos se extienden o se mantienen compactos sobre una superficie.
La investigación fue publicada en la prestigiosa Journal of the American Chemical Society (JACS), una de las revistas científicas más importantes y selectivas del mundo en el campo de la química.
Un fenómeno cotidiano con una explicación revolucionaria
El estudio se centra en un fenómeno que todos observan a diario: la forma que adopta una gota de agua cuando cae sobre una mesa, un vidrio o la pantalla de un teléfono celular.
Hasta ahora, la ciencia explicaba ese comportamiento principalmente a partir de las características de la superficie sobre la que se apoyaba el líquido.
Sin embargo, los investigadores demostraron que la propia estructura molecular del agua desempeña un papel fundamental y establece límites naturales entre los estados de humectación y no humectación.
Este hallazgo permite comprender por qué materiales tan diferentes como el vidrio, la sílice o el grafeno presentan patrones similares de interacción con el agua.
Un aporte con impacto internacional
El trabajo propone una nueva mirada sobre uno de los principios clásicos de la física de superficies.
“Creo que el hecho de que nuestro grupo haya podido reformular conceptos tan básicos y esenciales en campos tan diversos excede completamente lo que uno alguna vez pudo haber soñado”, expresó Appignanesi.
El investigador destacó que el descubrimiento ofrece una herramienta predictiva capaz de orientar el diseño de nuevas interfaces acuosas en disciplinas muy diversas.
La publicación en JACS representa además un fuerte reconocimiento internacional para la investigación desarrollada desde Bahía Blanca.
La clave está en la estructura del agua
Los científicos introdujeron un nuevo concepto denominado “coeficiente molecular de humectación”.
Este parámetro permite medir la capacidad que tiene una superficie para estabilizar el agua en comparación con la energía necesaria para mantener su estructura molecular.
Según explicaron, cuando ese coeficiente es positivo, la superficie atrae al agua. Cuando es negativo, ocurre lo contrario y el material la repele.
La importancia del hallazgo radica en que diferentes superficies terminan respondiendo a una misma regla universal vinculada a la red de enlaces de hidrógeno propia del agua.
Aplicaciones en medicina, energía y nanotecnología
El avance científico no solo tiene relevancia teórica. También abre nuevas posibilidades para el desarrollo tecnológico.
En biomedicina, puede ayudar a diseñar mejores sistemas para el transporte de medicamentos y materiales biomiméticos.
En nanotecnología, permitirá optimizar sensores y dispositivos que dependen del comportamiento del agua en espacios microscópicos.
Además, podría mejorar el desarrollo de baterías acuosas, sistemas de almacenamiento de energía, procesos de desalinización y tecnologías para la purificación del agua.
La industria química y farmacéutica también podría beneficiarse mediante el diseño más preciso de emulsiones, recubrimientos y sistemas de liberación controlada de fármacos.
Décadas de trabajo detrás del descubrimiento
Appignanesi destacó que el resultado es producto de años de investigación colectiva y del trabajo sostenido de numerosos integrantes de su grupo científico.
También valoró especialmente el aporte de Nicolás Loubet, estudiante del Doctorado en Química de la UNS y coautor de la investigación.
El investigador subrayó además la influencia de referentes científicos que marcaron su formación académica y contribuyeron al desarrollo de una mirada innovadora sobre los problemas científicos.
Un avance que nació en Bahía Blanca
El descubrimiento posiciona nuevamente a la Universidad Nacional del Sur y al sistema científico argentino en la primera línea de la investigación internacional.
Más allá de su complejidad técnica, el hallazgo ofrece una nueva manera de entender uno de los elementos más importantes para la vida: el agua.
Gracias a este trabajo, la comunidad científica cuenta ahora con una herramienta capaz de explicar y predecir fenómenos que hasta el momento solo podían describirse desde una perspectiva macroscópica.
Se trata de un avance que podría impulsar innovaciones en numerosos campos y que confirma el valor estratégico de la investigación desarrollada en las universidades públicas argentinas.









