María Laura Gutiérrez Dávila, oriunda de Venezuela, obtuvo el título de Técnica Universitaria en Acompañamiento Terapéutico gracias al acompañamiento de una intérprete en Lengua de Señas. Es la segunda persona sorda en graduarse en la Universidad Nacional del Sur.
La historia de María Laura Gutiérrez Dávila conmovió a la comunidad de la Universidad Nacional del Sur (UNS). La joven venezolana, de 27 años, recibió el título de Técnica Universitaria en Acompañamiento Terapéutico tras completar su formación con el apoyo de una intérprete de Lengua de Señas, convirtiéndose en la segunda persona sorda en graduarse en esa casa de estudios.
La ceremonia de colación, realizada en el Aula Magna de Colón 80, estuvo cargada de emociones. A la alegría por haber alcanzado una meta que demandó años de esfuerzo se sumó el dolor por la noticia del fallecimiento de amigos en su Venezuela natal.
Una carrera inspirada en su propia historia
María Laura eligió estudiar Acompañamiento Terapéutico porque conoce de primera mano lo que significa enfrentar barreras y necesitar el apoyo de otras personas.
“Para mí era importante ayudar a las personas y comprender a quienes tienen alguna discapacidad, como me pasó a mí. Sé lo que es necesitar ayuda”, expresó.
La joven llegó a Argentina junto a su familia en 2021, luego de emigrar desde Venezuela en busca de nuevas oportunidades. Desde entonces encontró en Bahía Blanca un lugar para desarrollarse académica y personalmente.
La inclusión como herramienta para alcanzar un sueño
Durante toda la carrera contó con el acompañamiento de Daina Visconti, intérprete de Lengua de Señas dispuesta por la UNS para garantizar la accesibilidad durante las clases.
“Todos me ayudaron: mi familia, mis compañeros, los docentes y mi intérprete. Al principio sentí la falta de comunicación, pero todos nos fuimos adaptando”, relató.
María Laura destacó que el acompañamiento institucional fue fundamental para poder transitar la carrera y alcanzar el objetivo de convertirse en profesional.
Su experiencia con niños de Ingeniero White
Como parte de las prácticas profesionalizantes, trabajó con niños de entre 4 y 11 años en Ingeniero White, muchos de ellos con trastornos del lenguaje.
Allí compartió sus conocimientos de Lengua de Señas para favorecer la comunicación y la inclusión de los pequeños, enseñándoles símbolos básicos que les permitieron mejorar su interacción con el entorno.
Además de utilizar la lengua de señas, María Laura se comunica leyendo los labios y mediante la escritura o imágenes, herramientas que también empleó durante sus prácticas.
Un mensaje que inspira
Al recibir su diploma, el auditorio la despidió con un emotivo aplauso en Lengua de Señas, un gesto que reflejó el reconocimiento de toda la comunidad universitaria a su esfuerzo y perseverancia.
A través de sus redes sociales, la flamante egresada compartió un mensaje que resume el camino recorrido.
“Graduarme significa haber aprendido a transformar barreras en puentes, a reconocer que la comunicación más profunda no siempre necesita palabras, sino presencia, empatía y voluntad. Hoy celebro con orgullo, pero básicamente con gratitud”.
Con su historia, María Laura no solo alcanzó un logro personal, sino que también se convirtió en un ejemplo de inclusión, resiliencia y compromiso. Su deseo ahora es insertarse laboralmente como acompañante terapéutica y demostrar que la discapacidad no es un límite para cumplir los sueños.
Una universidad más inclusiva
Con la graduación de María Laura Gutiérrez Dávila, la Universidad Nacional del Sur suma su segunda egresada sorda. El antecedente fue Alegría Medina, quien obtuvo el título de Técnica Universitaria en Óptica, también con el acompañamiento de una intérprete de Lengua de Señas, reafirmando el compromiso de la institución con una educación superior accesible e inclusiva.









