Los primeros tótems electrónicos ya operan en cuatro estaciones de peaje. Los conductores podrán pagar con tarjetas o códigos QR, mientras continúa la expansión del sistema TelePASE.
El sistema de cobro en los peajes argentinos inició una nueva etapa de modernización con la puesta en funcionamiento de los primeros tótems de pago electrónico en estaciones de la red vial nacional, una medida que apunta a agilizar la circulación y reducir las demoras en las cabinas.
Desde este miércoles comenzaron a operar las nuevas terminales de autogestión en los peajes de la autopista Riccheri (sentido ascendente), Tristán Suárez, sobre la autopista Ezeiza-Cañuelas, Hinojo, en la Ruta Nacional 226, y Uribelarrea, sobre la Ruta Nacional 205.
Con este sistema, los automovilistas que no estén adheridos a TelePASE podrán abonar el peaje mediante tarjetas de débito, crédito o escaneando un código QR con billeteras virtuales, eliminando progresivamente el uso del efectivo.
Asistencia para los usuarios
Durante los primeros días de implementación, personal de la empresa concesionaria Corredores Viales Sur (Corresur) brindará asistencia en las cabinas para orientar a los conductores sobre el funcionamiento de las nuevas terminales.
La compañía informó además que la incorporación de los tótems continuará de manera gradual durante agosto hasta alcanzar el resto de las estaciones de peaje bajo su concesión.
Cómo regularizar el pago
En caso de atravesar una estación sin abonar el peaje en el momento, los usuarios podrán regularizar el pago posteriormente a través del sitio web oficial de Corresur, utilizando la opción “Consultar y regularizá tus viajes”.
No obstante, desde la concesionaria recomendaron adherirse al sistema TelePASE, que permite atravesar las cabinas sin detener el vehículo gracias a la lectura automática del dispositivo instalado en el parabrisas.
La adhesión al sistema es gratuita y puede realizarse de manera online, asociando una tarjeta de crédito, débito o una cuenta de pago.
La incorporación de nuevos medios electrónicos forma parte del proceso de digitalización del sistema de peajes y anticipa una transición gradual hacia un modelo en el que el efectivo dejará de ser el principal medio de pago en las rutas argentinas.









