lun. 7 de septiembre de 2026
Bahía Blanca:

A 62 años del primer vuelo de un argentino a las Islas Malvinas

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El 8 de septiembre de 1964, el piloto civil Miguel Fitzgerald aterrizó en las Islas Malvinas a bordo de un pequeño Cessna 185, plantó la Bandera Argentina y entregó una proclama al gobernador británico. Lo hizo solo y en el día de su cumpleaños número 38.

El 8 de septiembre de 1964 quedó inscripto en la historia argentina por una singular demostración de soberanía. Ese día, el piloto civil Miguel Fitzgerald se convirtió en el primer argentino en volar hasta las Islas Malvinas, aterrizar en Puerto Stanley —actual Puerto Argentino— y plantar allí la Bandera Argentina.

Fitzgerald nació el 8 de septiembre de 1926, hijo de padres irlandeses, y falleció el 25 de noviembre de 2010. Tenía una profunda vocación por la aviación y, según relató en distintas oportunidades, aquella travesía comenzó como un sueño que finalmente decidió convertir en realidad.

Tenía apenas seis años cuando comenzó a imaginarse como piloto. A los 16 años voló planeadores y, a los 20, comenzó a pilotear aviones con motor. Con el tiempo se convirtió en un experimentado aviador civil.

Trabajó en Aerolíneas Argentinas y realizó fotografía aérea, taxi aéreo y remolque de carteles, entre otras actividades. Incluso protagonizó otra destacada hazaña en 1962, cuando realizó un vuelo sin escalas entre Nueva York y Buenos Aires a bordo de un monomotor Cessna 210.

Un sueño que tomó forma

En 1964, la cuestión Malvinas tenía particular presencia en el escenario internacional. El reclamo argentino sobre las islas se encontraba en la agenda de las Naciones Unidas y el tema también aparecía en las conversaciones entre pilotos civiles.

En ese contexto, Fitzgerald decidió llevar adelante una idea que hasta entonces parecía solamente un sueño: volar hasta las islas y dejar allí la Bandera Argentina.

A través de un amigo que trabajaba en el diario La Razón, intentó conseguir respaldo periodístico para la travesía. La propuesta no despertó interés en ese medio, pero sí llegó a conocimiento de Héctor Ricardo García, joven director del recientemente creado diario Crónica.

García se entusiasmó con la posibilidad y ofreció financiar el avión, combustible y gastos, además de enviar un fotógrafo. Sin embargo, Fitzgerald quería realizar el viaje completamente solo y finalmente aquella alternativa tampoco prosperó.

El avión llegó de otra manera. Siro Alberto Comi, presidente del Aeroclub de Monte Grande y representante de Cessna, le facilitó la aeronave que utilizaría para concretar su objetivo.

El piloto partió hacia el sur con una proclama redactada especialmente para reivindicar la soberanía argentina sobre las islas.

Tres horas y quince minutos hasta Malvinas

El vuelo comenzó desde la pista del Aeroclub de Río Gallegos, que en aquel momento no contaba con una torre de control monitoreada por la Fuerza Aérea.

Fitzgerald emprendió el cruce sobre el mar a bordo de un Cessna 185 de 260 HP, matrícula LV-HUA, al que había bautizado “Luis Vernet”.

Después de tres horas y quince minutos de vuelo logró divisar el archipiélago.

Sin embargo, las condiciones meteorológicas complicaron el tramo final. Una densa capa de nubes cubría las islas y el piloto sabía que existían elevaciones importantes que impedían realizar un descenso a ciegas.

Esperó hasta encontrar un claro entre las nubes y comenzó el descenso. Desde el aire identificó Puerto Stanley y observó la pista de carreras de caballos, donde decidió aterrizar.

La Bandera Argentina en las islas

Una vez en tierra, Fitzgerald descendió del avión y colocó la Bandera Argentina en el enrejado del lugar.

Un hombre que se había acercado para observar el inesperado aterrizaje le preguntó si necesitaba combustible. El isleño, según recordó posteriormente Fitzgerald, no había advertido que quien acababa de aterrizar era un argentino.

El piloto le entregó entonces la proclama escrita en español y le indicó que debía entregársela al gobernador.

Luego regresó al avión, puso nuevamente en marcha el motor y emprendió el regreso hacia Río Gallegos.

Toda la permanencia en tierra duró aproximadamente quince minutos.

“Malvinas: hoy fueron ocupadas”

La llegada a Río Gallegos puso en marcha otra parte de la historia.

El diario Crónica tenía la primicia y Héctor Ricardo García decidió convertirla en una noticia de enorme impacto. La edición de aquel 8 de septiembre de 1964 llevó un título de grandes dimensiones:

“Malvinas: hoy fueron ocupadas”.

La noticia provocó una enorme repercusión en todo el país y se convirtió en uno de los grandes acontecimientos periodísticos de aquella jornada.

La cobertura también marcó un momento importante en la historia de Crónica, que comenzaba a consolidar un estilo basado en títulos de fuerte impacto visual y gran repercusión popular.

El recibimiento en Buenos Aires

Al regresar a Buenos Aires, Fitzgerald fue recibido en el Aeroparque por integrantes del Movimiento Nacionalista Tacuara, quienes lo subieron a un jeep y lo llevaron por distintos puntos de la ciudad en medio de un clima de celebración.

La repercusión popular de la hazaña también tuvo consecuencias sobre la situación del piloto frente a la Fuerza Aérea.

Aunque podía haber recibido una sanción severa por haber realizado el vuelo sin autorización, finalmente no se le suspendió la matrícula de piloto y recibió solamente un apercibimiento.

Fitzgerald, sin embargo, nunca pareció darle a la cuestión personal mayor importancia. En sus relatos posteriores insistía en que simplemente había hecho algo que consideraba que debía hacerse.

Una hazaña sin fotografía

Uno de los aspectos más llamativos de la historia es que Fitzgerald no contó con una fotografía propia que registrara el momento exacto en que plantó la Bandera Argentina.

Lejos de lamentarlo, el piloto sostenía que durante el vuelo y especialmente mientras afrontaba una situación arriesgada, toda su concentración estaba puesta en lo que estaba haciendo.

Para él, aquella travesía había sido la concreción de un sueño que comenzó durante su infancia y que finalmente decidió cumplir.

El recuerdo de Fitzgerald

Miguel Fitzgerald murió el 25 de noviembre de 2010, pero su nombre quedó ligado para siempre a uno de los episodios más singulares vinculados con la reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas.

A 62 años de aquel vuelo, su aventura continúa siendo recordada como una demostración individual de determinación y patriotismo: un piloto civil, un pequeño avión y una bandera que llegó hasta las islas en una jornada que coincidió, además, con su cumpleaños número 38.

En 2014, al cumplirse medio siglo de la hazaña, el Correo Argentino emitió un matasellos especial conmemorativo del cincuentenario del vuelo. En aquella ceremonia estuvieron presentes Palmira, esposa de Fitzgerald, junto con familiares y amigos del histórico piloto.

Aquel vuelo del 8 de septiembre de 1964 permanece como uno de los episodios más particulares de la historia de la aviación civil argentina y de la permanente reivindicación de la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas.

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