El SENASA amplió la zona declarada en emergencia por la presencia del picudo rojo de las palmeras y extendió la medida hasta junio de 2028. La disposición alcanza a Bahía Blanca y a todo el territorio bonaerense.
El avance del picudo rojo de las palmeras encendió nuevamente las alarmas sanitarias y llevó al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) a ampliar la zona alcanzada por la emergencia fitosanitaria.
A partir de la Resolución 133/2026, la medida comprende ahora a todo el territorio de la provincia de Buenos Aires y a la provincia de Entre Ríos. Además, la emergencia fue extendida hasta el 30 de junio de 2028.
De esta manera, la disposición también alcanza a Bahía Blanca y a los distintos municipios del sudoeste bonaerense, donde las autoridades deberán mantener especial atención sobre la presencia de la plaga.
Una plaga que amenaza a las palmeras
El picudo rojo, cuyo nombre científico es Rhynchophorus ferrugineus Olivier, es considerado por el SENASA como una de las plagas más destructivas para las palmeras a nivel mundial.
El insecto puede afectar a más de 35 especies pertenecientes a 23 géneros. Su expansión representa una amenaza tanto para ejemplares ornamentales como para palmeras presentes en espacios públicos, jardines y establecimientos productivos.
La situación comenzó a generar preocupación en la región luego de la detección del insecto en Isla Martín García, en febrero de este año.
Desde entonces se realizan controles y rastrillajes destinados a detectar nuevos ejemplares y evitar que la plaga se disperse por el territorio nacional.
La preocupación aumentó además luego de la detección del picudo rojo en territorio continental de Entre Ríos, situación que motivó la ampliación del área de emergencia.
Qué busca el SENASA
Según explicó el organismo sanitario, la nueva medida apunta a fortalecer la prevención, mejorar la detección temprana y avanzar con acciones de control.
El objetivo es evitar que el insecto continúe expandiéndose hacia nuevas zonas del país.
En este contexto, la participación de los propietarios de palmeras resulta fundamental. La detección temprana puede permitir identificar ejemplares afectados antes de que la plaga avance y genere nuevos focos.
Las recomendaciones para cuidar las palmeras
El SENASA difundió una serie de medidas preventivas para reducir los riesgos de dispersión del picudo rojo:
- Comprar palmeras únicamente en viveros inscriptos en el RENFO.
- Reducir al mínimo las podas, ya que las heridas provocadas en las plantas pueden liberar sustancias que atraen al insecto.
- Revisar periódicamente las palmeras para detectar signos compatibles con la presencia de la plaga.
- Ante cualquier sospecha, comunicarse con el SENASA para realizar la correspondiente consulta.
- No utilizar trampas de feromonas y kairomonas para monitorear el picudo rojo, debido a que su capacidad de atracción podría favorecer el ingreso del insecto a nuevas zonas.
Atención también en Bahía Blanca
La ampliación de la emergencia obliga a mantener la vigilancia en toda la provincia, incluso en zonas donde todavía no se haya confirmado la presencia de la plaga.
Para Bahía Blanca y la región, el principal desafío será detectar tempranamente cualquier ejemplar sospechoso y evitar su eventual dispersión.
La recomendación de los especialistas es observar las palmeras con frecuencia y consultar ante cualquier signo inusual, especialmente en ejemplares que presenten deterioro, pérdida de hojas o cambios en su estructura.
El avance del picudo rojo plantea así un nuevo desafío sanitario y ambiental para la provincia. Por ese motivo, la prevención y la detección temprana serán claves para proteger las palmeras bonaerenses durante los próximos años.








