Una persona puede pagar decenas de impuestos, tasas y contribuciones a lo largo del año sin advertirlo. Las compras del supermercado, los servicios, el combustible, los viajes y hasta el trámite para cambiar un auto incluyen tributos de distintos niveles del Estado.
Un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) reconstruyó el recorrido de esas cargas y determinó que una persona con un nivel elevado de consumo y patrimonio puede afrontar al menos 43 tributos diferentes en un año.
La cifra representa una baja respecto de 2025, cuando eran 46, debido a la eliminación de tres impuestos internos nacionales vinculados con la telefonía celular, los seguros y los vehículos automotores.
El estudio toma como referencia a un trabajador en relación de dependencia con ingresos superiores al mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Para otros perfiles, la cantidad de tributos es menor.
Del supermercado al auto
El Iaraf analizó tres perfiles según sus niveles de consumo y los bienes y servicios utilizados. El primero contempla alimentos y bebidas, tarjeta de crédito, servicios públicos, telefonía celular, internet y plataformas de streaming.
En ese escenario, una persona puede quedar alcanzada por 20 tributos diferentes: 8 nacionales, 5 provinciales y 7 municipales.
Por ejemplo, una compra de alimentos y bebidas sin alcohol puede involucrar al menos cuatro tributos: IVA e Impuesto al Cheque, a nivel nacional; Ingresos Brutos, en el ámbito provincial; y la Tasa por Inspección, Seguridad e Higiene (TISH), de carácter municipal.
La cantidad aumenta cuando se incorporan otros consumos. El segundo perfil suma una vivienda y un automóvil, además de seguros, combustible, una salida al cine, un recital y la compra de productos electrónicos.
En este caso, el número llega a 33 tributos: 12 nacionales, 8 provinciales y 13 municipales.
El tercer perfil agrega un segundo auto, un vuelo de cabotaje por motivos laborales, alojamiento y gastronomía, un viaje al exterior y el reemplazo anual de uno de los vehículos por un 0 km.
Con esos consumos, la cantidad asciende a 41 tributos vinculados directamente con bienes y servicios: 20 nacionales, 8 provinciales y 13 municipales.
A esa cifra se agregan los impuestos relacionados con la forma en que la persona obtiene sus ingresos. Un asalariado que supera el mínimo no imponible suma los aportes personales a la seguridad social y el Impuesto a las Ganancias, por lo que puede llegar a los 43 tributos anuales.
Si además se trata de una persona fumadora, el número puede elevarse hasta 46 tributos, según el relevamiento.
Los impuestos que más pesan
El Iaraf señaló que el IVA, Ganancias, los aportes y contribuciones a la seguridad social e Ingresos Brutos se encuentran entre los tributos de mayor peso en el sistema argentino.
La incidencia, sin embargo, depende de los ingresos y del nivel de consumo de cada hogar. Mientras Ganancias alcanza principalmente a quienes superan determinados niveles de ingresos, los impuestos al consumo impactan sobre una porción mucho más amplia de la población.
El contador César Litvin sostuvo que los impuestos vinculados con el consumo son los que tienen mayor incidencia sobre la economía familiar. En la misma línea, Sebastián Domínguez señaló que el IVA afecta a la mayoría de los bienes y servicios y que Ingresos Brutos suele no aparecer discriminado en los tickets.
Además, existe una diferencia entre quien figura formalmente como responsable de un tributo y quien finalmente soporta su costo. Según el análisis del Iaraf, las empresas pueden trasladar parte de las cargas tributarias a proveedores o consumidores a través de los precios.
¿Quiénes sienten más la carga?
La estructura tributaria basada en impuestos al consumo genera un impacto proporcionalmente mayor sobre los hogares de menores ingresos.
Esto ocurre porque una familia con ingresos bajos suele destinar una mayor parte de su dinero al consumo cotidiano. Por lo tanto, tributos como el IVA, Ingresos Brutos y las tasas municipales terminan teniendo una incidencia significativa sobre su presupuesto.
En cambio, Ganancias tiene un carácter progresivo: quienes tienen mayores ingresos pagan una proporción mayor cuando quedan alcanzados por el impuesto.
El relevamiento también muestra que la carga no depende solamente de los impuestos nacionales. Provincias y municipios participan a través de tributos propios que se suman a los nacionales en distintas etapas de producción, comercialización y consumo.
El desafío de reducir la presión tributaria
El Gobierno nacional planteó como objetivo reducir la presión tributaria durante 2027. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una baja equivalente a un punto del PBI.
Sin embargo, especialistas advierten que el impacto sobre los consumidores dependerá de qué impuestos se reduzcan y de las decisiones que adopten también las provincias y los municipios.
El Iaraf estimó que la carga tributaria sobre el sector formal de la economía continúa siendo elevada. Su director, Nadín Argañaraz, sostuvo que cualquier reducción de la presión fiscal puede disminuir el peso de los impuestos y los incentivos a la informalidad.
De esta manera, una compra cotidiana puede incluir una combinación de tributos nacionales, provinciales y municipales que el consumidor no siempre identifica. El resultado es un sistema en el que buena parte de la carga fiscal llega al bolsillo de manera indirecta, incorporada al precio de los productos y servicios.








