lun. 11 de mayo de 2026
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Nación avanza con el cierre de 4 agencias del INTA de nuestra región y pone a la venta tierras e inmuebles

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El pase de predios del INTA al AABE para subastarlos es la más reciente instancia de una ofensiva de la administración Milei para desprenderse de terrenos en la provincia de Buenos Aires. Las cercanas a Bahía Blanca son Laprida, Lamadrid, Benito Juarez y Mayor Buratovich. Kicillof reclama que le transfieran las tierras como se hizo en otras provincias, pero la relación tensa entre ambos gobiernos lo hace improbable.

El gobierno nacional avanza con la iniciativa de desprenderse de terrenos e inmuebles a través de cuya venta esperaba generar ingresos por 300 millones de dólares pero que seguramente le reportarán más: a la fecha, ya obtuvo casi 280 millones.

El más reciente objetivo de esta ofensiva son los predios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que fueron quedando inactivos con la reasignación del personal a otras áreas, y que fueron transferidos a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) para que disponga de ellos. Es el preludio del remate.

De estos inmuebles, una veintena están en territorio de la provincia de Buenos Aires. El gobierno de Axel Kicillof busca que la Nación le transfiera algunos de ellos en lugar de ponerlos a subasta, pero es dudoso que esto ocurra, a pesar de que la Nación ya lo hizo con otras provincias.

En territorio bonaerense, el INTA, presidido por Nicolás Bronzovich, decidió desactivar las agencias de Vedia y Rojas en la región Buenos Aires Norte. En tanto, en la región Sur se avanzará con el cierre de otras nueve dependencias: Laprida, Lamadrid, Benito Juárez, Lobería, Otamendi, Necochea, Balcarce, Mayor Buratovich y Saladillo. Esto se suma a las 9 agencias pertenecientes a la Estación Experimental AMBA, que ya fue puesta parcialmente en disponibilidad (17 hectáreas de las 31 que la componen fueron transferidas a la AABE).

Hay hectáreas en otras partes del país que se entregaron a las respectivas provincias. Son unas 1600 hectáreas en Formosa, 1800 en Chaco, 2400 en Río Negro y unas 5800 en Santiago del Estero.

En cambio, una histórica propiedad del INTA, de alta valuación, fue directamente puesta a remate y se vendió por 18,5 millones de dólares. Se trata del “edificio Cerviño”, en el barrio porteño de Palermo, uno de los más caros de la Argentina. Ubicado en la esquina de las calles Cerviño y Ortiz de Ocampo, el inmueble (dedicado a alojar oficinas administrativas del INTA) atrajo ofertas de varias desarrolladoras inmobiliarias, y finalmente se lo quedó la compañía Brukman Mansilla. La subasta superó ampliamente el precio base, que había sido fijado en USD 6,738 millones. El edificio ya está siendo demolido.

El gobierno de Axel Kicillof solicitó a la Nación que le transfiera las hectáreas puestas en disponibilidad de lo que fue la estación experimental AMBA, mientras se espera que pasen a esa misma situación las otras 20 unidades del INTA desparramadas por el territorio bonaerense que fueron cedidas a la AABE y que correrán el mismo destino. De ellas, la Provincia busca retener las que comprenden hectáreas de campo aptas para la investigación.

“Nosotros tenemos 16 chacras experimentales. Hacemos un trabajo similar al del INTA y podemos usar esas tierras para realizar investigación y capacitación”, dijo a La Tecla el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, quien envió la nota a la titular de la AABE, Tania Yedro.

¿Está el gobierno nacional obligado a entregarle los predios a la Provincia, como lo hizo con otras jurisdicciones? No. Podría negarse. Para Rodríguez, “es difícil justificar que se cierren líneas de trabajo y de investigación a cambio de tener un retorno por las tierras; yo creo que se tiene que priorizar la investigación, el desarrollo productivo. No es que sean tierras ociosas o improductivas”.

Pero la relación tensa entre Nación y Provincia hace pensar que la transferencia podría no ocurrir. Hay antecedentes de una falta de entendimiento o de voluntad, en general y en particular con los temas agrarios.

“Con el titular del INTA tenemos diálogo, pero no venimos teniendo respuestas positivas a nuestros planteos”, dijo el ministro. “Para nosotros estaba mal que se desfinanciara la Ley Ovina y lo planteamos. Como planteamos que estaba mal que se cerraran 20 agencias de extensión rural del INTA en la provincia, porque hay 8000 productores que tienen vinculación con ese sistema. También planteamos que se volviera atrás con los despidos de los técnicos de la Secretaría de Agricultura que estaban dedicados al área de agricultura familiar.”

En este punto, Julieta Boedo, integrante de la coordinación nacional de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en el INTA, es clara: en su análisis, a la actual gestión no le interesan ni las familias agricultoras ni los pequeños productores a los que el INTA auxilia y capacita. “El 80% del campo en la Argentina corresponde a la agricultura familiar. Pero ellos quieren orientarlo al 20% que concentran las megacorporaciones”, resaltó.

Es más, Boedo cree que tampoco los trabajadores del propio organismo son prioridad y que las reasignaciones internas de personal que dejaron libres las unidades que se cerraron no son sino el preludio de un plan de despidos. Por el momento, el organismo abrió un programa de retiros voluntarios. “Pero, si no lo aceptan suficientes trabajadores, creemos que van a empezar a despedir gente, porque ya manifestaron que quieren reducir en 1500 personas el plantel”, dijo la gremialista, que trabaja en el área de Sistemas del INTA.

“Estamos en un momento de desgaste muy fuerte hacia los trabajadores por parte del gobierno. Tienen varias formas de vaciar el INTA, y lo están haciendo de manera muy ‘quirúrgica’”, subrayó Boedo. (La Tecla)