sáb. 12 de septiembre de 2026
Bahía Blanca:

El mundo envejece: por primera vez hay más adultos mayores que niños pequeños

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Las personas de 65 años o más ya superan en cantidad a los niños de hasta cinco años a nivel mundial. La caída de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida están modificando la estructura de la población y plantean nuevos desafíos para el trabajo, la salud, las jubilaciones y los sistemas de cuidado.

El mundo atraviesa un profundo cambio demográfico. Por primera vez desde que existen registros, las personas de 65 años o más superan a los niños de hasta cinco años en la población mundial, de acuerdo con un informe de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

El fenómeno es consecuencia de dos tendencias que avanzan en paralelo: cada vez nacen menos niños y las personas viven durante más tiempo. Las proyecciones indican que esta transformación continuará durante las próximas décadas.

Según los datos del informe, la población mundial de 65 años o más pasará de 852 millones en 2025 a unos 2.000 millones en 2060. En el mismo período, la población total crecerá de 8.130 millones a 10.230 millones de habitantes.

Esto significa que los adultos mayores concentrarán una parte cada vez mayor de la población mundial. Su participación pasará del 10,5% en 2025 al 19,6% en 2060, y el crecimiento de este grupo explicará cerca del 55% del aumento neto de habitantes durante ese período.

La natalidad cae en buena parte del planeta

La reducción de los nacimientos se convirtió en uno de los principales motores del envejecimiento poblacional.

Más del 71% de la población mundial vivía en 2023 en países con tasas de fecundidad iguales o inferiores al nivel de reemplazo, establecido aproximadamente en 2,1 nacimientos por mujer. Una década antes, esa proporción era del 45%.

La baja fecundidad ya no es un fenómeno exclusivo de los países desarrollados. China e India, los dos países más poblados del planeta, también presentan actualmente tasas por debajo del nivel de reemplazo. La misma situación alcanzó a otros países con grandes poblaciones, como Bangladesh, México y Vietnam.

El resultado es una modificación progresiva de la estructura por edades. Las generaciones jóvenes son cada vez más pequeñas, mientras aumenta el peso relativo de las generaciones mayores.

Menos trabajadores y más necesidades de cuidado

El envejecimiento plantea desafíos que exceden la cuestión demográfica. Una menor cantidad de personas en edad laboral puede generar presión sobre los sistemas previsionales, los servicios de salud y las estructuras destinadas al cuidado de largo plazo.

El informe advierte que la disminución de los nacimientos puede generar una denominada “trampa de fecundidad”, en la que generaciones jóvenes más reducidas reemplazan a cohortes mayores más numerosas.

Pero el aumento de la longevidad también puede ser interpretado como una oportunidad. La mayor cantidad de personas que alcanza edades avanzadas es, en buena medida, consecuencia de los avances registrados durante el último siglo en materia de salud y supervivencia.

Asia concentrará la mayor cantidad de adultos mayores

El envejecimiento será especialmente significativo en Asia. La población de 65 años o más en ese continente crecerá de 487 millones en 2025 a 1.240 millones en 2060, concentrando cerca de dos tercios del incremento mundial de adultos mayores.

África continuará siendo la región más joven, aunque también experimentará un fuerte crecimiento de su población mayor. El número de personas de 65 años o más pasará de 60 millones a 249 millones y superará a Europa hacia 2060.

La transformación también puede observarse en la base de la pirámide poblacional mundial. La proporción de niños de cero a cinco años cayó del 11% en 2010 al 7% y se proyecta que llegue a ese nivel hacia 2060, mientras que la participación de los mayores de 65 años crecerá hasta alrededor del 20%. El cruce entre ambos grupos se produjo en 2023.

Una nueva mirada sobre la vejez

El envejecimiento de la población no necesariamente implica una crisis. La longevidad también abre la posibilidad de contar con más personas mayores activas y saludables durante más años.

El informe plantea que la prevención sanitaria, la extensión de la vida laboral y la adaptación de los empleos a las distintas edades podrían favorecer una mayor participación económica de los adultos mayores.

Además, según publica Infobae, muchas personas mayores continúan realizando actividades laborales, tareas de cuidado y acciones de voluntariado, por lo que el desafío será adaptar las sociedades a una estructura poblacional muy diferente de la que predominó durante buena parte del siglo XX.

La transformación ya comenzó y promete modificar durante las próximas décadas la manera en que se organizan el trabajo, las familias, las ciudades, los sistemas de salud, las jubilaciones y los cuidados.

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